Grupos de civiles armados dispararon este domingo contra los manifestantes que participaban en la minga indígena —un grupo sinónimo de resistencia y movilización— que se ha congregado en la ciudad de Cali, escenario de violentos enfrentamientos en el marco de las protestas contra el Gobierno de Iván Duque, según denunciaron las autoridades indígenas y se observa en vídeos que han inundado las redes sociales.

En medio de bloqueos que amenazan con provocar problemas de desabastecimiento, la tensión en la tercera ciudad de Colombia, de 2,2 millones de habitantes, ha escalado sin freno en los 12 días que han transcurrido desde el estallido de la movilización social que se ha estrellado con la represión policial, en incidentes que han provocado al menos 27 muertos en todo el país y un número incierto de heridos y desaparecidos.

Las “familias ricas de Cali en unión con la policía (…) dispararon de manera indiscriminada” contra la guardia indígena y la comunidad, denunció el congresista Feliciano Valencia, uno de los líderes indígenas más reconocidos del país y senador por el Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS).

El ataque armado en el sector de Cañas Gordas, en la vía que comunica a Cali con Jamundí, en el departamento del Valle del Cauca, ha dejado nueve heridos por arma de fuego, informó por su parte la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (ACIN). “Persiste el hostigamiento de individuos de civil armados, con el acompañamiento cómplice del ejército, la policía y el Esmad [Escuadrón Móvil Antidisturbios]”, afirma la organización en un comunicado.

Con más de dos millones de habitantes, Cali es la gran urbe del suroccidente colombiano, cerca de la costa del Pacífico. Las movilizaciones, enfrentamientos y disturbios derivados de las protestas contra el Gobierno, y la violenta represión policial, se encuentran en Cali con un polvorín.

Aquejada también por una enorme desigualdad, la situación de Cali no ha hecho más que agravarse desde el 28 de abril, el primer día de paro nacional convocado por centrales obreras y organizaciones estudiantiles al que se ha sumado la minga indígena. Los manifestantes de todo cuño tomaron barrios populares en donde cerraron vías, levantaron barricadas y echaron a la fuerza pública, incapaz de controlar el avance popular.

En lugares como Siloé y Puerto Resistencia el avance de las protestas hasta los vecindarios más ricos ha preocupado a los vecinos e incrementado las fricciones. Luego de los incidentes de este domingo, la Policía Metropolitana de Cali acusó a los indígenas de saqueos, vandalismo e “incitar al terrorismo”, en señalamientos que autoridades indígenas han tildado de flagrantes mentiras.

Tweet de Feliciano Valencia 🌽

No hubo respuesta oficial a las denuncias por la protección de la policía a los civiles que aparecen disparando contra los manifestantes en innumerables videos que circulan en las redes.