Así se expresó Javier Matías Darroux Mijalchuk, el nieto 130 que logró la restitución de su identidad. Su tío lo buscaba desde los 19 años.

Abuelas de Plaza de Mayo anunciaron en la tarde del miércoles la restitución de la identidad al nieto 130, Javier Matías Darroux Mijalchuk, bonaerense residente en Córdoba.

Javier Matías es residente de Capilla del Monte, en el interior cordobés. “La restitución de mi identidad es para mí un homenaje a mis padres, una caricia en el alma, un símbolo de memoria, verdad y justicia. Un símbolo que si tengo que definirlo en un momento en el presente, no hay otro más significativo que el abrazo con mi tío", dijo en conferencia de prensa.

“Quiero más que nada agradecer. Quería hablar con el corazón y agradecerle a todos los que contribuyeron con la restitución de mi identidad”, expresó, para destacar que tanto Abuelas como su tío Roberto Mijalchuk “no perdieron la esperanza de encontrarme con vida”, para luego agradecer a Roberto por no dejar de buscarlo.

Javier Matías comentó que al principio tenía dudas sobre si acercarse a Abuelas para iniciar el camino de restituir su identidad. Pero explicó que cambió de opinón. “Tenía que ser consciente de que del otro lado me podían estar buscando. Varios de mis amigos tenían razón, mi tío me buscaba hace cuarenta años”. También alentó a contactarse con Abuelas a todos aquellos que tengan dudas y “estén pasando por una situación similar, a juntar coraje”.

Roberto Mijalchuck, tío de Javier Matías, contó que comenzó la búsqueda de su hermana, su cuñado y su sobrino con tan solo 19 años. “Tenía una hermana desaparecida, vivía con una madre enferma y mi padre era carpintero”. Y destacó que, luego del acercamiento, Abuelas “me llamaron tantas veces, nunca dejaron de llamarme”.

Luego confesó que siempre tuvo la esperanza junto a su madre de encontrar a Elena y a Javier (el primer nombre que el padre de Matías eligió para él) con vida. “Las esperanzas se fueron disipando con mi hermana pero nunca con Javier. Guardé todo un álbum de fotos para el momento en que viniese”, relató. Hasta que finalmente el banco de datos les confirmó un 99,9 por ciento de certeza de que Javier Matías fuera su sobrino.

Y apuntó que el nieto 130 “no era un desaparecido, estaba en el lugar equivocado, no estaba con la personas que eran de su sangre, estaba con personas maravillosas que le dieron tanto amor y lo adoptaron. Mati te amo desde lo más profundo del corazón”, dijo intentando leer un comunicado que tuvo que seguir leyendo otra persona por la emoción de Roberto. “Un desaparecido es un muerto que vuelve todos los días. Con la llegada de cualquier boleta de un impuesto esperaba que fuera una carta de mi hermana contando que estaba viviendo en cualquier lugar del mundo”, dijo.

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