Después de un jueves ardiente, las condiciones del tiempo persisten: anticipan una máxima de 37°.

Pasó un enero que, entre las precipitaciones y la humedad, casi hizo dejar en un segundo plano la temporada estival.

Febrero, sin embargo, ofrece todos los condimentos históricos del verano.

Las últimas jornadas, marcadas por el calor, tienen su continuidad este viernes, después de que la sensación térmica trepara hasta los 39,6 grados en la tarde de ayer.

El pronóstico remarca que el tiempo sigue “muy caluroso” y con un cielo “ligeramente nublado”.

La presencia del viento norte, de carácter moderado, es otro factor que entra en juego.

El Servicio Meteorológico Nacional anticipa que las condiciones irán desmejorando hacia la noche.

En este tipo de jornadas, conviene tomar algunas previsiones.

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