En su discurso de anuncio de medidas económicas el presidente aseguró haber escuchado “lo que quisieron decirme el domingo”.

A tres días de las elecciones PASO, en las que el gobierno resultara derrotado por más de 15 puntos por el Frente de Todos, el presidente Mauricio Macri anunció una serie de medidas económicas.

Las mismas fueron precedidas por un discurso en el que predominó una fuerte autocrítica y la admisión de errores. El primero de ellos, la conferencia de prensa brindada el pasado lunes, en la que adjudicó una nueva disparada del dólar a la incertidumbre que generó el triunfo de la oposición en los comicios del pasado domingo.

En varias ocasiones, el mandatario aseguró haber entendido “el mensaje de las urnas”, aunque vinculó algunos de sus conceptos de entonces con el impacto de aquel resultado y por “haber dormido mal”.

“Quiero pedirles disculpas por lo que dije en la conferencia de prensa. Dudé de hacerla porque todavía estaba muy afectado por el resultado del domingo. Además, sin dormir y triste por las consecuencias que tuvo en la economía”, señaló el presidente.

“Respeto a los argentinos que votaron otras alternativas. A los que eligieron no acompañarnos. Que eso haya sucedido es responsabilidad mía y del equipo de gobierno”, prosiguió.

De inmediato, admitió que los argentinos “Hubo muchos que dijeron no puedo más y sintieron que lo que les pedí fue mucho. Hoy están agotados, cansados, enojados. Llegar a fin de mes se transformó en tarea imposible. Muchas familias tuvieron que recortar gastos y ya no saben qué recortar”.

“El día a día ha sido una exigencia agotador para muchos. Por eso ahora priorizaremos aliviarles el día a día”, destacó en otro segmento.

Tras repetir que al asumir el gobierno creyó que “todo sería más fácil”, aseguró que tuvo que arrancar “desde el décimo subsuelo”.

No obstante, aseguró que su gestión apuntó a la solución de problemas estructurales, a los que vinculó con obras viales, sanitarias y de comunicación.

“Como ingeniero que soy prioricé solucionar cosas de fondo. Hay bases sólidas sobre las que Argentina se está poniendo de pie”, justificó.

“Ese proceso no está exento de errores. Pero la intención de hacer y construir es sana y verdadera. Tres años y medio es poco para reparar el daño del país”, añadió.

En ese marco, señaló que las medidas anunciadas “son porque los escuché. Escuché lo que quisieron decirme el domingo”. Aseguró que traerán “alivio” a 17.5 millones de trabajadores.

Tras repetir que las principales responsabilidades de la actual situación socioeconómica corresponden a su gestión, aseveró que tiene intención de diálogo para el proceso electoral que inició el pasado domingo.

“Hablé con algunos candidatos e insistiré con los que no pude hablar. Quiero reunirme y transmitir tranquilidad en este proceso electoral. No hay pelea, hay una discusión entre rivales en el marco de la democracia”, dijo.

Para el cierre, pidió a los argentinos que no arriesguen lo conseguido hasta aquí.

“Respeto profundamente la decisión de los argentinos que, votándonos en el pasado, en esta elección no lo hicieron. Entiendo su enojo y cansancio. Pido que no pongan en duda lo hecho, porque es mucho y demasiado lo que está en juego”, enfatizó.

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