Carmen Condorí dijo que sufrió violencia de género de parte de su expareja y principal sospechoso por el asesinato de su hija de 17 años.

Un llamado desde una comisaría el sábado a la noche, para confesarle a su expreja el crimen de la joven que había criado desde los 7 meses, abrió un entramado de violencia familiar que habría culminado con el cuerpo de Eylín Giménez Condorí en un descampado del sur de la ciudad de Córdoba.

Zenón Giménez (36), acusado por homicidio calificado por el vínculo, se encuentra preso y deberá someterse a una prueba de ADN para saber si es el padre de la bebé de casi dos años que dio a luz la joven.

– “Voy a volver a la casa siempre y cuando vos te vayas", le dijo Carmen Condorí, madre de Eylín, a Zenón después de abandonar su casa en mayo tras soportar diferentes hechos de violencia de género que no denunció por temor.

– “Si no vuelves te voy a dar en donde más te duele", fue la respuesta del hombre que le dio su apellido a Eylín.

Ambos habían llegado de Bolivia, compartieron 12 años de pareja y criaron a siete hijos en barrio Cooperativa Pilcomayo, próximo a barrio Villa El Libertador.

La investigación sobre el crimen pasó de la fiscalía de Rubén Caro a la especializada en Violencia Familiar, que encabeza Bettina Croppi, después de los indicios en torno los Giménez Condorí.

“Puede agravarse la caratula por una fuertísima sospecha de una situación de violencia de género previa en ese domicilio en perjuicio de Eylín y quizás también en perjuicio de la madre", indicó Croppi en diálogo con la prensa.

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