La víctima tiene dos hijos menores. Afirman que se busca un enfoque más “social” tras aumento de presas por narcomenudeo.

Una consecución de hechos ocurridos en lo que va del año en el Penal “Padre Lucchesse”, ubicado en cercanías a Bouwer, particularmente en la Cárcel de Mujeres, disparó en las últimas horas la decisión de decretar la intervención del espacio femenino de parte del gobierno de la provincia.

La muerte de otra interna, ocurrido en la madrugada del domingo, demanda respuestas.

Se supo que una joven de 34 años, que ocupaba un domitorio en el pabellón E2, fue hallada sin vida, en situaciones que se investigan.

Aduciendo que se busca “un cambio de enfoque en la conducción”, el Ministerio de Justicia, a cargo de Martín Farfán, designó a la trabajadora social Patricia Grunberg, como directora, en lugar de Marisa Alé.

A su vez, Cecilia Lanzarotti es la nueva interventora. Recientemente había llegado a la Secretaría de Organización y Gestión Penitenciaria.

Que la muerte de Elisa Castaño deje a sus hijos, dos menores, huérfanos, es algo que asume el Estado como una deuda.

El fallecimiento de otra interna, ocurrida a fines de febrero, había generado denuncias varias, y una profunda investigación respecto a las condiciones.

Entre las causas del incremento de más del 100% de mujeres detenidas, se informó que se trata de delitos vinculados al narcomenudeo.

Los recursos destinados a la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA) tienen sus consecuencias.

Se dio a conocer la intención oficial de abrir un centro terapéutico integral para la prevención de adicciones, apuntando a un seguimiento psicológico a la mujeres que es detenida y separada de su familia e hijos.

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