El Gobierno dispuso que pagará medio millón de pesos a quien brinde datos de la pequeña Luz, desaparecida en enero de 2.014.

El caso conmocionó a la pequeña localidad de Quebrada de Los Pozos y a todo el Valle de Traslasierra.

La desaparición de la joven Marisol Reartes y su pequeña hija Luz Morena Oliva sigue siendo un misterio.

Era febrero de 2014 cuando ambas salieron de la casa de la madre de Marisol, en Villa Las Rosas, con la intención de tomar un colectivo rumbo a Los Hornillos.

En diciembre pasado, el hallazgo de un cráneo en cercanías al Dique La Viña, lugar de búsqueda inicial, confirmó que era de la joven, que tenía 18 años en aquel momento.

Sin embargo, nada se supo de su pequeña hija de dos años.

En ese camino, y merced al pedido de la Justicia de intervenir al gobierno nacional, este jueves se publicó en el Boletín Oficial el ofrecimiento de una recompensa de $ 500.000.

Está destinada “a aquellas personas que sin haber intervenido en el eventual hecho delictual, brinden datos útiles que permitan dar con el paradero” de Luz Morena Oliva.

En febrero pasado, en Traslasierra hubo una masiva movilización pidiendo por “justicia y verdad", a cinco años de la desaparición de ambas.

A su vez, en el Valle hay una amplia movilización por varias desapariciones en los últimos años.

En el caso, los ojos estuvieron puestos siempre sobre Juan José Murúa, un vecino no casualmente condenado en San Luis a 38 años de prisión por el crimen de Brenda Arias.

Particularmente, le había propuesto poco tiempo antes de su desaparición, ser pareja a Marisol, y fue novio un tiempo de una de sus hermanas.

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