Este 17 de octubre el espacio pan-justicialista se prepara para celebrar el Día de la Lealtad, un evento caro a la liturgia de ese movimiento político. La circunstancia es oportuna para repasar un concepto de la comunicación política que, si bien no es un equivalente exacto al de lealtad, sí nos permite hacer una aproximación a ella: el de fidelización.

El especialista Philippe Maarek se refiere a una “comunicación de mantenimiento” que se dirige a electores que son partidarios de una fuerza o candidato, que apunta a darles confianza y reforzarlos o, en términos marketineros, “fidelizarlos”.

Una manera de medir la fidelización por espacio político es comparar el caudal pasado con el que cada uno obtendría si hubiera elecciones ahora: según la encuesta nacional más reciente de Opina Argentina, el Frente de Todos (FdT) captaría 42% de los votos y Juntos por el Cambio un 31% (gráfico arriba).

 

 

Así, el oficialismo “fideliza” 87% del caudal que obtuvo en la elección de octubre de 2019 (48,24%), mientras que Juntos por el Cambio (JxC) “fideliza” el 77% del suyo (40,28%; gráfico arriba).

Esa ventaja en términos de fidelización le permite al FdT ampliar la brecha que obtuvo el año pasado de casi 8 puntos porcentuales a los 11 que arroja el estudio de Opina, del cual se desprende otro fenómeno: el espacio liberal, que en octubre de 2019 apenas alcanzó 1,47% de los votos, trepa en esta ocasión al 10%. En una medición alternativa, en este caso de la consultora Taquión, ese mismo espacio roza el 13%, mientras que JxC queda mejor parado que en el estudio de Opina, al registrar un empate técnico con el oficialismo (gráfico abajo).

 

Para evitar el riesgo de sobreponderar a esa fuerza (recordemos que en 2019 también había expectativas de una performance muy superior a la que concretó luego en las urnas), tomemos el promedio de las últimas 10 encuestas que sondean escenarios de cara al 2021: el FdT alcanza una media de 42% y JxC queda en 27%, lo que arroja una ventaja de 10 puntos porcentuales a favor del oficialismo, mientras que el espacio liberal llega a 4,5%, bastante menos que el 10% del estudio de Opina o el casi 13% de Taquion pero aun así triplicando su caudal del año pasado.

 

 

La encuesta realizada por la consultora Move en agosto aporta una señal respecto a este tema: a futuro, el 37% prefiere que siga gobernando el peronismo, un guarismo que coincide con el promedio del oficialismo. En cambio, quienes se inclinan por una vuelta al poder de JxC son el 22%, 5 puntos porcentuales por debajo del promedio para esa fuerza (gráfico arriba).

¿Por dónde pasa la merma para la principal fuerza opositora? Sucede que un 30% de votantes de Mauricio Macri en 2019 está depositando sus expectativas en un partido nuevo, según Move; ese 30% no está muy lejos del 23% de votos que JxC no logra fidelizar de su caudal del 2019, como repasamos en el cálculo más arriba.

 

 

¿Por qué el FdT no sólo tiene la ventaja de un caudal mayor sino de una mayor fidelización o “lealtad”, de acuerdo a este cruce de datos duros de resultados electorales con datos blandos de encuestas? Una pista la aporta otra variable que permite medir la fidelización: la “identificación política”. Según la encuesta nacional más reciente de Zuban Córdoba & Asociados, casi 22% se define como peronista y 11,3% como kirchnerista, con lo cual el espacio pan-justicialista suma 33% de identificación política positiva. En cambio, "macrista" alcanza apenas 7,1% de identificación positiva, mientras que otras identidades rondan el 11%. Por otro lado, 7,4% se siente antiperonista y 20% se define como antikirchnerista, lo que acumula 27,4%; apenas 4% se identifica como antimacrista (gráfico arriba)

 

 

Así, mientras el espacio pan-justicialista/filo-oficialista se constituye como una identificación positiva, el espacio anti-gobierno/anti-peronista/anti-K se constituye como una negatividad; como aquello que "no es", más que como lo que es. Parafraseando a Julio Cobos, es un voto "no positivo"; una negación, más que una afirmación o proposición. Eso se confirma al sondear la variable “representación política”: Cambiemos + radicalismo suma 21,6%, menos que la identificación por la negativa (27,4%). En cambio, la suma de representación peronista + kirchnerista (35,1%) prácticamente coincide con la identificación positiva (33%). Para más datos, esa debilidad relativa de JxC también se confirma con la variable “cercanía política”: mientras que el FdT roza el 35% de las respuestas (en el mismo orden de magnitud que el 33% de la variable identificación positiva), la fuerza opositora ronda el 24% y queda casi 11 puntos porcentuales atrás (gráfico abajo).

 

 

En conclusión, el promedio de las encuestas que sondean escenarios de cara a la elección de medio término insinúa que Juntos por el Cambio podría ceder electores a manos de la derecha liberal-libertaria. He aquí el dilema de JxC: al haber corrido su posicionamiento a la derecha del espectro discursivo para “fidelizar” su voto duro, hoy está disputando agenda con un sector donde convergen electores anti-gobierno que también tienen una mirada crítica de la gestión de Macri. En situación de ballotage o cuasi-ballotage ese caudal probablemente volvería a JxC, pero en una elección legislativa como la de 2021 podría dispersarse y volcarse a una fuerza más nueva.