El 18 de mayo de 2019, CFK anunciaba que Alberto Fernández lideraría la fórmula presidencial y que ella sería candidata a vice en las PASO de agosto. La decisión, comunicada un sábado a través de un video, movió el tablero y demolió la estrategia de Cambiemos, basada en confrontar con ella. El sacudón se palpó rápidamente en las encuestas: sobre 20 estudios realizados entre abril y mayo, el promedio daba a Unidad Ciudadana/CFK 34,7% vs Cambiemos/Macri 27,3%; brecha de 7,4 puntos porcentuales. La primera medición con la nueva fórmula la hizo Nueva Comunicación en el Área Metropolitana de Buenos Aires, con datos recabados del 18 al 19 de mayo, le daba a los Fernández una ventaja de 10 puntos porcentuales sobre Mauricio Macri (31%; ver gráfico arriba).

 

En la semana siguiente aparecieron tres mediciones nacionales, que daban un promedio de 34,7% para Unidad Ciudadana y 23,7% para Cambiemos. Respecto al promedio antes del 18-M, la diferencia se había ampliado de 7,4 pp a 11 pp. La medición más cercana a ese guarismo fue la de Circuitos (ver gráfico arriba). Al terminar mayo, la actualización del promedio daba 37,2% para los Fernández y 26,1% para Macri: una brecha de 11,1 pp.

 

Casi un mes después, el 12 de junio, fue el cierre de listas para las PASO. El promedio de 11 encuestas nacionales realizadas después del cierre daba 42,2% para AF-CFK y 31,8% para Macri-Pichetto: la ventaja del Frente de Todos sobre el oficialismo era de 10,3 pp. La mejor aproximación del mes fue la del CEOP (ver gráfico arriba). En julio, sobre 25 mediciones nacionales de todo tipo, el promedio daba 40,5% al Frente de Todos y 34,5% a Juntos por el Cambio: 6 pp de brecha, menor a los 10 pp de junio.

 

Sin embargo, en julio comenzó a ponerse en evidencia una sensible diferencia en las tendencias según el tipo de medición. El caso más notorio lo aportó una consultora nueva, Clivajes, que midió de manera presencial entre el 25 y el 28 de julio: arrojaba 44,38% para Fernández-Fernández vs 32,24% para Macri-Pichetto, una brecha de 12,14 pp (ver gráfico arriba).

 

Otra aproximación notable fue la de Hugo Haime, que cerró julio con 13,7 pp de brecha a favor del Frente de Todos (ver gráfico arriba).

 

La actualización en agosto, antes de la veda de publicación de encuestas, daba 41% para el Frente de Todos y 35,3% para Juntos por el Cambio: brecha de 5,7 pp. Un promedio alternativo, construido sobre el agregado de tendencias distritales parciales, daba 42,3% vs 34,9%; una ventaja de 7,4 pp, 1,7 pp mayor al promedio nacional. La aproximación más cercana a ese guarismo era la de Federico González & Asociados: 7,9 pp (ver gráfico arriba). Seguía siendo nítida la diferencia entre encuestas presenciales y las realizadas por vía telefónica o plataformas digitales: las domiciliarias daban brechas en torno a 10 pp, como en el estudio de Celag (ver gráfico abajo).

 

Finalmente, el resultado de las PASO de agosto fue 49,49% para el Frente de Todos y 32,94% para Juntos por el Cambio: 16,55 pp de diferencia, la segunda más abultada en la historia electoral desde que existían las primarias en el país. En 2011, CFK había sacado 38 pp de brecha sobre el segundo (50% a 12%). El resultado confirmó lo acertado de la estrategia de unidad definida por la ex presidenta y abrió el camino al triunfo de la fórmula opositora en la primera vuelta de octubre.