Será un 2022 sin demasiados precedentes en la historia reciente de Córdoba y esto se afirma sin tener en cuenta el impacto y los efectos de la pandemia en la vida social y política de la provincia.

Es que se dará un inusual adelantamiento público de las campañas electorales, tanto a nivel municipal como provincial. Los propios caudillos partidarios han decidido participar de ese juego y ponen el cuerpo o intentan colocar en el ring a los pupilos que, sospechan, pueden tener un buen desempeño en las urnas de 2023.

Ya comienza a comprobarse que el aburrido y mentiroso “todavía falta mucho y no es momento de pensar en candidaturas” carecerá de espacio. La gente y sobretodo la opinión pública demandan respuestas más contundentes y verídicas.

No descubrimos la pólvora si decimos que una candidatura no se construye de la noche a la mañana, de modo que dar tantas vueltas al respecto carece de sentido.

El nuevo tablero dispuesto para la ciudad por el intendente Martín Llaryora es un intento por buscar alternativas a su sucesión y también cuidar sus propias espaldas puesto que dentro de poco comienzará a intensificar sus giras provinciales con la proa puesta en 2023, cuando intentará suceder a Juan Schiaretti como gobernador.

Obviamente, Llaryora tiene la bendición de Schiaretti pero, por personalidad e historia, desplegará un juego propio tendiente a cumplir su sueño.

Armó un equipo de hombres y mujeres de confianza y le brindó un espacio al sector de Alejandra Vigo en su gabinete, creando la secretaría de la Mujer que ocupa Sandra Trigo, que viene del Concejo Deliberante. La flamante funcionaria también tendrá funciones territoriales porque deberá administrar la relación con los centros vecinales u organismos barriales, tarea a la que tradicionalmente el peronismo le asigna mucha importancia.

Sin embargo, Llaryora no tocó el ámbito de acción de uno de los principales candidatos a sucederlo: Daniel Passerini, actual viceindendente y modificó algunas funciones de otro de los aspirantes al Palacio 6 de Julio: Miguel Siciliano, el secretario de Gobierno, que perdió algunas áreas como Cultura, por ejemplo.

Nuevos jugadores

En este nuevo esquema, quedan clara las aspiraciones de Gabriel Bermúdez, un aliado del intendente, que desembarca para hacer funcionar el área metropolitana, una especie de Caba a la cordobesa, según la opinión de algunos funcionarios. Y también de Marcelo Rodio que pasa de la Tamse a comandar directamente  el área de Transporte de la ciudad, uno de los talones de Aquiles del Municipio que debe llevar más de tres décadas sin encontrar una solución definitiva. ¿La tiene una ciudad de estas dimensiones?

Rodio es uno de los hombres del entorno inmediato del intendente, al igual que César Cuestas, que deja el área comunicación para convertirse en el coordinador de una serie de proyectos a los que el intendente pretende desarrollar con eficiencia y velocidad.

La comunicación que estaba a cargo de Cuestas será responsabilidad de Daniel Pastore, reconocido periodista de la ciudad de San Francisco, con experiencia en la comunicación pública y en empresas periodísticas.

Obviamente, a Cuestas y a Pastore no hay que ubicarlos en la carrera por la Intendencia ya que se trata de funcionarios técnicos, ya que sus campos de acción apuntan necesariamente a otra cosa.

El restante candidato sería el vicegobernador Manuel Calvo, que empezó como potencial sucesor de Schiaretti pero fue perdiendo terreno y el propio gobernador Schiaretti lo redireccionó hacia el Palacio 6 de Julio. De momento, se tomó vacaciones y evitó exponerse cuando se aprobó la sospechada ley de apuestas on line.

Con ese panorama, Llaryora siente que tiene cubiertas sus espaldas y podrá repartir su tiempo entre las ocupaciones específicas de su mandato y de su sueño de suceder a Schiaretti.

Sabe que no tiene rival designado, pero tampoco hay demasiado para pensar. El candidato de la oposición saldrá entre Luis Juez y Rodrigo de Loredo, siempre y cuando la bamboleante coalición Juntos por el Cambio no de un nuevo signo de inmadurez y decida estallar.