Durante 5 años, una cátedra de la Facultad de Psicología de la Universidad pública cordobesa, el Instituto Nacional en contra de la Discriminación, La Coelctividad Armenia y la Daia, realizaron enormes esfuerzos para proponer a los estudiantes de Psicología un seminario innovador que ahonda en las semejanzas y en los aspectos diferenciales acerca de la memoria del Genocidio Armenio, de la Shoá y del Terrorismo de Estado. Respetando las singularidades de cada proceso , profundizando en las matrices comunes y en los discursos de odio que permitieron la perpetración de los crímenes que enlutan a la humanidad y que aún hoy requieren de lucha para evitar la negación.

Esta pandemia exige cuidado e innovación para continuar con la vida y con las actividades y puso a todas las instituciones en la obligación de desafiar la realidad para sostener sus metas y propósitos, por lo que se optó por el uso de la plataforma zoom para sostener el seminario, como la mayoría de las cátedras de la mencionada facultad.

Todo se desarrollaba sobre ruedas, con alumnos motivados en la temática, profesores que presentaban sus mejores producciones, diálogos y debates productivos acerca de construcción de ciudadanía y de paz . Más aún, los discursos que buscan encontrar culpables y responsables de la pandemia que tanto afecta la vida en todo el planeta, constituyen oportunidades únicas para la comprensión de los caminos de la mentalidad de los seres humano, permiten ahondar en la manipulación de las ideas y en la influencia de las masas en la formación de pensamiento y fundamentalmente dan cuenta de la ejecución de acciones que comprometen la vida de otros vulnerables. Nos referimos a la influencia de los discursos del odio a partir de los cuales se perpetraron los crímenes de lesa humanidad y los de genocidio.

Hace pocos días la dinámica del seminario se vio atacada por la intromisión de hackers informáticos que durante la exposición de profesores que se referían al Genocidio Armenio, reivindicaron vergonzosamente el accionar del General Videla y dudaron de las cifras de desaparecidos. Posteriormente colocaron imágenes obscenas en las pantallas de los participantes.

La virtualidad permite grandes logros pero facilita también el sabotaje desde las sombras y la violencia protegida por el anonimato. Este es el caso.

 

Más allá de la indignación y el enojo, el hecho brinda oportunidades porque mostró in sittu y sin ninguna planificación previa, el modus operandi de las construcciones del odio.

Tiempo le llevó a los equipos nacional socialistas demonizar judíos hasta lograr la extinción de 6000000, tiempo le llevó a la Gobierno Turco culpar armenios para lograr expulsarlos de pueblos y aldeas y obligarlos a morir en el desierto masacrando 1.500.000 de vidas. Ningún esfuerzo le llevó al hacker intentar desestimar las palabras del profesor reivindicando a Videla y a su accionar. Pero en esta oportunidad la educación nos permite reflexionar en torno a un concreto hecho cuestionable y detestable y seguramente estudiantes y profesores responderán conforme al propósito del seminario que es nada más y nada menos que consolidar una cultura de paz y convivencia a partir de los saberes.