La protesta policial de septiembre en la provincia de Buenos Aires alcanzó repercusión nacional y reinstaló en la agenda a la coparticipación, un tema cuya reforma tiene décadas de demora.

La encuesta más reciente de la consultora Clivajes detectó que el 67,5% de los electores a nivel país está de acuerdo con una nueva ley de coparticipación que permita una distribución más equitativa entre las provincias, mientras que casi 24% se muestra en desacuerdo (gráfico arriba).

Así, en lo conceptual, una reforma recoge el apoyo de 2 de cada 3 electores, pero la cuestión se complica respecto a la equidad, ya que la dotación de recursos naturales es diversa en cada distrito, y a eso se suma que históricamente algunos han recibido más beneficios que otros en el proceso de desarrollo del país (por ejemplo, radicaciones industriales). Eso genera asimetrías y distintos grados de dependencia respecto a los recursos nacionales coparticipables.

En la coyuntura, el presidente Alberto Fernández tomó la decisión de devolver fondos de coparticipación a la provincia de Buenos Aires y restarle un punto a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), entendiendo que CABA recibió beneficios excesivos por un decreto de necesidad y urgencia (DNU) durante la gestión de Mauricio Macri. Independientemente de que el jefe de gobierno de CABA Horacio Rodríguez Larreta recurrió judicialmente la medida, interesa ver cómo fue percibida en las encuestas.

 

 

Según la última encuesta nacional de la consultora Zuban Córdoba & Asociados, el tema divide opiniones: el 47,2% está en desacuerdo con que la provincia de Buenos Aires (PBA) reciba más coparticipación y casi 43% está de acuerdo. La brecha de apenas 4,4 puntos porcentuales entre posiciones deja la cuestión cerca de un empate técnico. En cambio, casi 58% está de acuerdo con que la Capital Federal fue muy beneficiada durante el gobierno de Macri y apenas 30% está en desacuerdo (gráfico arriba); aquí, la brecha de casi 28 puntos porcentuales le da un aval parcial al DNU de Fernández.

En este marco, resulta clave ver si el DNU le genera al oficialismo más beneficios que costos políticos, o viceversa. La encuesta por distritos realizada en septiembre por CB Consultora permite hacer foco en la evolución de la imagen presidencial en CABA y en PBA y compararla con los gobernantes de esos distritos en la misma medición: de acuerdo al informe, el presidente insinúa en CABA un descenso de 7,6 puntos porcentuales, pero se compensa con una “suba” de 3,7 puntos porcentuales en PBA (gráfico abajo).

Como PBA pesa casi cinco veces más que CABA en el electorado a nivel país, considerando las demás variaciones por provincia el resultado para Fernández es neutro., A nivel de distrito, la variación en la imagen de Larreta en Capital no es estadísticamente significativa (+1,6 puntos porcentuales) y lo mismo sucede con Axel Kicillof en PBA (-1,5 puntos porcentuales).

 

 

Dado que el DNU tiene, en términos de fondos, un impacto directo en provincia de Buenos Aires, hagamos un zoom para ver cómo ese distrito la percibe: según la última encuesta de Analogías realizada en PBA, la decisión de Alberto Fernández de devolver fondos de coparticipación a esa provincia restándole un punto a CABA es respaldada por el 51,3% de los electores bonaerenses, mientras que 41,9% estuvo en desacuerdo (gráfico abajo).

El saldo favorable es de 9,4 puntos porcentuales, estadísticamente significativo.

 

 

El apoyo al DNU presidencial en PBA no es un dato político menor de cara al turno electoral de 2021, ya que ese distrito agrupa al 38% de los votantes del país.

Además, ese bastión del oficialismo desde agosto de 2019 muestra también una brecha nítida a favor del Frente de Todos para las legislativas de medio término: el promedio de las encuestas realizadas hasta ahora en esa provincia arroja una ventaja de 13 puntos porcentuales a favor del frente, lo que ubica a la encuesta realizada en septiembre por Reyes Filadoro en ese distrito como la más representativa de la serie.

Según el informe de esa consultora, el Frente de Todos aventaja allí a Juntos por el Cambio por 49% a 32%, es decir, 17 puntos porcentuales (gráfico abajo).

 

 

Esa brecha está en el mismo orden de magnitud que la obtenida por el binomio Fernández-Fernández hace casi un año en la elección presidencial de octubre, cuando se impuso por 52,2% vs 35,9% (16,3 puntos porcentuales).

Se trata de una ventaja notable, dado que replica la elección ejecutiva del año pasado de cara a un escenario de comicios legislativos (que habitualmente presentan mayor dispersión y fragmentación entre fuerzas), en el distrito más gravitante del país y el más decisivo para la victoria del Frente de Todos en 2019.

En cambio, en provincia de Córdoba, donde mayor ventaja obtuvo Macri sobre Fernández el año pasado (61,31% a 29,31%), parece difícil que en 2021 Juntos por el Cambio repita esa performance: según el promedio de las encuestas realizadas aquí, la brecha entre Juntos por el Cambio y el Frente de Todos es de apenas 6 puntos porcentuales, lo que implica un empate técnico.

Esto ubica a la medición más reciente de la consultora Pulso Social como la más representativa de la serie: según el informe, la ventaja es de apenas 5,5 puntos porcentuales (gráfico abajo).

 

 

En síntesis, aunque falta mucho aún para la elección y Juntos por el Cambio puede crecer en Córdoba, una ventaja de 32 puntos porcentuales como la que logró en 2019 parece irrepetible, ya que esta vez sí habría participación de una lista de Hacemos por Córdoba en esos comicios (ya sea en soledad, o en alianza con el Frente de Todos).

Por eso, el escenario cordobés se perfila hacia una mayor fragmentación electoral en 2021, mientras que el escenario en provincia de Buenos Aires perfila hoy una ventaja a favor del oficialismo de una contundencia muy similar a la registrada hace casi un año.