Quizás porque encuentro en esto algo mágico, quizás porque la leche materna está hecha de magia , quizás sin mucho sentido es que pienso en George Méliès. 

George Méliès era un ilusionista, un mago. Presenció la primera proyección cinematográfica de los hermanos Lumiere en 1895. La obra George después de ese día, se convirtió en la esencia del lenguaje cinematográfico, el montaje. Méliès creó la dialéctica de la magia. 

El Turco (Jorge Atala) me escribe: “Flor querida, cuánto me alegra y emociona ver inaugurada la sala de lactancia, seguro va a ser bienvenida para las hermosas madres, cuánto lamento no poder estar en este momento, pero estoy muy bien representado por ustedes".

Al Turco lo conocí años atrás cuando llegue a los SRT, nos encontrábamos fumando afuera. El Turco es un despliegue de anécdotas encantadoras y siempre es un gusto compartir un rato  conociendo alguna pieza de la historia de esta institución tan compleja. 

Existir, es magia

Hoy es el intendente de los SRT, está a cargo del resguardo de esta rarísima estructura edilicia  que posee una distribución de espacios que parece que en cada reforma vestigia un recuerdo que se riñe entre ser arreglo o destrucción. 

De los cuentos del Turco quizás mi favorito, es cuando comenzaron las “repe” de Jesús María.  Turco era editor y el famoso festival de jineteadas se transmitía en vivo por canal 10, se usaba una editora que ocupaba todo un escritorio. Yo, por sus gestos, la imagino enorme de inmediato pregunto ¿dónde está?, ¿es la que está en el pasillo?... no, esa es anterior... bue, parece que ya no está en el canal. 

El tema es que la señal llegaba acá y de acá se transmitía a todos los hogares, de inmediato recuerdo mi niñez caminando por el barrio. Desde todas las ventanas abiertas se escuchaba el festival, porque el festival se escuchaba fuerte y con las ventanas abiertas o nada.

Ese día, con esa editora, cuando llegó la primera jineteada, se la retrocedió  y se la volvió a reproducir en cámara lenta.  El recuerdo llega a mi con el aroma a comida de mi abuela, era el efecto especial de mi niñez, como olvidarlo. Miles de gestos al unisono agarrandose la cabeza. 

Entonces me cuenta, que ese día los teléfonos comenzaron a sonar pidiendo que lo hagan de vuelta hasta convertirse en un clásico de las transmisiones.

Ser madre es quizás una de las sensaciones más hermosas y aterradoras que he vivido. Recuerdo prepararme para volver a trabajar, que en realidad era prepararme para salir de casa. Vas a sentir como una presión en el pecho, es angustia, me dijo una compañera , se irá pasando tenes que trabajarlo,  me aconsejó.

Vas a ver que volver a trabajar esta bueno te va a hacer bien, supo alentarme otra . 

La médica me recomendó la extracción de leche materna, porque si no se hace mastitis, que duele, que puede ser grave, que si no es muy difícil seguir con la lactancia, que como mínimo debe ser hasta los 6 meses. Todo me pareció un poco exagerado hasta que sentí esa presión en el esternón como una patada de elefante y la imagen de sus ojitos y sus manitas y esas ganas de llorar. 

Más de 12 mil ladrillos inútilmente apilados sin un refugio para esta angustia. Así llegué al Turco, creo que ni él ni yo teníamos idea que era una sala de lactancia. 

En instituciones tan grandes y complejas una puede sentir que hacen falta muchos para cambiar las cosas, no es así, pero para que las cosas buenas perduren hace falta la réplica. Un año después esta pequeña piecita,  que el “Turquito” (hijo del Turco, Guillermo Atala), vacío y acondicionó, se convirtió en un proyecto para institucionalizar ese espacio que se presentó en el directorio de los SRT, impulsado por Contanza Vogler y la referente de género Monica Reviglio. Fueron ellas quienes convirtieron este espacio en un derecho. Con paciencia y amor lo acondicionaron para las que vendrán.

Fue, claro, el presidente del Directorio Manuel San Pedro quien asume la decisión política de convertir este medio en uno de los primeros del interior del país en brindar este espacio para las trabajadoras y detrás de esta decisión un paso hacia la igualdad de género.

En un tiempo, ojalá así sea, será ridículo hablar o inaugurar estos espacios, tanto como inaugurar cualquier oficina, en un tiempo, ojalá así sea, la arquitectura de las empresas será proyectada con salas de lactancia, conscientes de que las mujeres también trabajan en ellas. 

Existir es aparecer; aparecer es hacer visible lo que no se ve, quizás era esto lo que más le interesaba del cine a Melies.  Así es como en el “hombre orquesta” una de sus obras más conocidas y admiradas, de un hombre surge una orquesta y de la orquesta, la música. “Construyo mis sueños para no despertar” solía decir .