En las últimas semanas, atento a que la desinflación marcha demasiado lento como para hacer viable el objetivo oficial de inflación (acumulan un alza de 21,5% entre enero y mayo de 2021, contra una banda entre el 29% y el 33% para todo el año), el gobierno nacional ha dado señales para que las paritarias ya cerradas o en proceso aporten a una recomposición salarial por encima del aumento de precios. Esta decisión va a tono con la percepción dominante en las encuestas: según la última medición nacional de consultora Analogías, casi 50% cree que el gobierno tiene mayor responsabilidad por el aumento de precios de los alimentos y los productos básicos, mientras que 38% la asigna a los grandes empresarios (gráfico arriba). 

La puja distributiva en las encuestas

En la misma línea, el gobierno es percibido como el principal actor de redistribución del ingreso: 58,3% cree que tiene más responsabilidad y poder para que los salarios ganen poder adquisitivo, mientras que casi 22% le asigna ese rol a los sindicatos (gráfico arriba). Por contrapartida, la mirada de la opinión pública respecto a las empresas es crítica: casi 66% cree que los grandes empresarios especulan mucho o bastante con los precios de los productos básicos, mientras que casi 26% cree que especulan poco o nada (gráfico abajo). 

La puja distributiva en las encuestas

Esa mirada crítica respecto a los empresarios es consiste con los datos de la última encuesta nacional de consultora Taquión: casi 21% de los adultos argentinos cree que ellos piensan en su negocio, su país y sus trabajadores antes que en su ganancia personal, mientras que 65,3% cree lo contrario (gráfico abajo). La percepción crítica es transversal y dominante por edad, ya que atraviesa a todos los segmentos generacionales, desde la Z (de 25 años o menos) hasta los Baby Boomers (desde 56 años en adelante). 

La puja distributiva en las encuestas

Sin embargo, hay algunos matices atendibles: de acuerdo a una serie de estudios de Celag en 2020, la imagen empresaria varía según el sector al que pertenecen. Los rubros bancario y energético tienen baja imagen positiva (23% y 26,5%, respectivamente), con alta negativa (casi 71% y 65,5%, respectivamente), lo que arroja saldos ampliamente desfavorables (casi -48 puntos porcentuales en el primer caso y -9 pp en el segundo). En cambio, en el rubro industrial hay un empate técnico entre imagen positiva y negativa, mientras que en el rubro agropecuario hay un saldo a favor de casi 8 puntos porcentuales (gráfico abajo).  

La puja distributiva en las encuestas

El mismo informe de Celag muestra que hay fuerte consenso a favor del rol de un Estado que promueva la industria nacional y el consumo interno (63%), legitimando así su rol en el proceso productivo y redistributivo; en la misma línea, 59% está a favor de la fijación de salarios vía negociaciones paritarias. Al contrario, las posturas más afines al ideario neoliberal apenas rondan el 30% (gráfico abajo).  

La puja distributiva en las encuestas

Finalmente, el estudio de Taquión indaga acerca de las percepciones de qué sectores deberían recibir una mayor ayuda económica del Estado: casi 54% se inclinó por personas en situación de vulnerabilidad social que aún no recibieron ayuda, escoltados por profesionales autónomos o monotributistas (35%). Cierran el podio los comedores comunitarios (casi 23%), mientras que luego hay un triple empate entre comercios no esenciales, hotelería y turismo y gastronómicos (entre 18,5% y 14,1%), tres de los rubros más golpeados por la pandemia del Covid-19 tanto a nivel global como en nuestro país (gráfico abajo). En síntesis, en la opinión pública argentina se perfilan  consensos mayoritarios en cuanto al rol del Estado en la redistribución de recursos, la ayuda social y la negociación salarial vía paritarias, que coexisten   con una mirada crítica del rol empresarial en ese proceso, si bien con algunos matices sectoriales a considerar.

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