En septiembre, el gobierno nacional cumplió 9 meses y medio de gestión y un semestre en pandemia, lo que amerita una actualización de las tendencias que reportan las encuestas.

En las últimas semanas, diversos medios hablaron de un “desplome” del oficialismo basándose en un amplio estudio de CB Consultora e instalando la idea de una caída de la imagen presidencial en 21 de los 24 distritos del país.

Sin embargo, un análisis estadístico de esos datos revela algo muy diferente (gráfico arriba): sólo en uno de esos 21 distritos (Ciudad Autónoma de Buenos Aires, CABA) podría tratarse de una “caída”, pues se registra un descenso de 7,6 puntos porcentuales.

En los otros 20 distritos donde la comparación agosto-septiembre insinúa descensos se trata, en rigor, de variaciones estadísticamente no significativas, dado que, como cualquier encuesta probabilística, ese estudio tiene un error muestral. Para más datos, como la imagen presidencial “sube” 3,7 puntos porcentuales en provincia de Buenos Aires (el distrito de mayor peso en el total nacional), eso compensa la “baja” en CABA. Así, cuando se traduce la imagen positiva en cada distrito a su participación relativa en el electorado nacional, el resultado arroja que la imagen de Alberto Fernández permanece estable: 58,9% en agosto y 58,6% en septiembre (la merma intermensual de 0,3 puntos porcentuales no es estadísticamente significativa).

 

 

Esa investigación también permite comparar la imagen presidencial con la de cada gobernador: así, obtenemos que en 15 de los 24 distritos del país Alberto Fernández tiene más opinión positiva que el respectivo mandatario provincial; en 5 está en empate técnico y sólo en 4 tiene menos calificación favorable que el respectivo gobernador o gobernadora (gráfico arriba).

En síntesis, el déficit de muchas lecturas periodísticas estriba en no tener en cuenta el error muestral y apelar a un titular “ganchero” que, en rigor, no se corresponde con un análisis estadístico de los datos.

 

 

 

El estudio de CB Consultora cuenta con la muestra nacional más sólida de la serie de mediciones realizadas entre agosto y septiembre: 17.952 casos en los 24 distritos electorales del país, una casuística de gran robustez. De todos modos, profundizando la aproximación al tema, podemos analizar la consistencia de ese dato respecto al promedio ponderado de las últimas 10 encuestas nacionales.

En ese caso, tenemos 61,34% de imagen positiva y 36,73% de negativa, lo que ubica a la encuesta nacional más reciente de Clivajes (gráfico arriba) como la de mejor aproximación relativa al promedio nacional, considerando como positiva a la suma de las imágenes muy buena y buena (58,6%) y agrupando como negativas las respuestas regulares, mala y muy mala (40,2%).

La diferencia entre el promedio de imagen positiva nacional (61,34%) y que arrojan CB Consultora y Clivajes (58,6%) es de apenas 2,75 puntos porcentuales y no estadísticamente significativa, lo que confirma la consistencia de los datos. Así, si comparamos el promedio de imagen positiva del presidente que surge de los datos blandos de las encuestas con el dato electoral duro (voto) de octubre de 2019, la imagen favorable de Alberto Fernández está 13,1 puntos porcentuales por encima del resultado obtenido por el Frente de Todos el 27-O-2019 (48,24%; gráfico abajo).

 

 

Esto implica que el presidente recibe una calificación positiva superior a la de su caudal electoral de octubre pasado, con un excedente de 13 puntos porcentuales de votantes de otras fuerzas o no votantes. En el caso de su rival Mauricio Macri, en cambio, según el promedio de las últimas encuestas su imagen positiva es de 33,8% y su negativa de 65,3%, lo que implica que su calificación favorable está en el mismo orden de magnitud del caudal que alcanzó en las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) de agosto de 2019 (la diferencia de 1,72 puntos porcentuales no es estadísticamente significativa: gráfico abajo); es decir, está más cerca del núcleo duro de Juntos por el Cambio que del 40,28% que sumó el 27-O.

 

 

De esa forma, el promedio nacional ubica a la última encuesta de Rouvier & Asociados realizada entre fines de agosto y principios de septiembre como la más representativa de la serie reciente para la imagen de Macri. Para más datos, en el evolutivo de Rouvier el ex presidente está en el pico de su imagen negativa desde 2015 (gráfico abajo).

 

 

Trabajar con el promedio de encuestas minimiza el riesgo de sesgo en el que caen los medios de comunicación, que en función de su línea editorial suelen hacerse más eco de las mediciones “extremas” (que arrojan subas más fuertes o caídas más fuertes, según su mayor o menor cercanía al gobierno de turno). Contra ese sesgo, los beneficios de promediar diferentes mediciones están probados empíricamente y teóricamente.

“En un amplio abanico de disciplinas, desde las predicciones macroeconómicas hasta las encuestas políticas, el simple hecho de realizar una media de todas las predicciones existentes en lugar de fiarlo todo a una sola puede reducir el error entre un 15 y un 20 por ciento de media”, plantea el norteamericano Nate Silver, el mayor referente mundial en este campo. En síntesis, aunque a corto plazo una encuesta individual puede ser mejor predictora que la medición colectiva, a mediano y largo plazo los estudios demuestran que la predicción conjunta tiende a superar a la mejor de las predicciones individuales.