El expresidente de Brasil se encontraba preso desde hace 19 meses sin sentencia firme.

El expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva recuperó la libertad este viernes después de la orden del juez federal Danilo Pereira Junior.

La resolución del magistrado, quien reemplaza Carolina Lebbos por el período de vacaciones, llegó tras el fallo del Tribunal Supremo que prohibió la permanencia en prisión de los condenados en segunda instancia.

Lula salió del edificio de la Superintendencia PF en Curitiba, donde ha estado encarcelado desde el 7 de abril de 2018 . Militantes y simpatizantes del ex presidente lo recibieron en las afueras de la sede de la Policía Federal.

Vestido con remera y saco negro, desde un palco rodeado de seguidores y militantes, el expresidente dijo: “quiero que todos sepan que (Sergio) Moro no encarceló a un hombre, quisieron encarcelar a una idea y las ideas no se encierran, no se matan"

Tras la salida de la cárcel se espera que el exmandatario de 74 años viaje a su residencia en Sao Bernardo do Campo, en Sao Paulo y que el domingo realice un acto en el Sindicato de Metalúrgicos de ABC, donde habló por última vez antes de entrar en prisión.

Lula fue condenado a 8 años y 10 meses de prisión en segunda instancia por la entrega de un triplex en Guarujá por parte de la constructora OAS. La base de la acusación fue la declaración, como delator premiado, del presidente de la empresa, Léo Pinheiroa, a cambio de una reducción de su pena en el marco de la megacausa “Lava Jato".

La defensa del líder del Partido de los Trabajadores aseguró que su defendido no fue dueño ni residió en el departamento. Además hizo hincapié en la inexistencia de un contrato de locación y en una persecución orquestada por el juez Sergio Moro. Tras la condena en segunda instancia los abogados de Lula presentaron apelaciones que todavía no fueron resueltas.

En otra causa de corrupción el expresidente brasilero fue condenado en primera instancia a 12 años y 11 meses de prisión. El caso apunta a una chacra en Atibaia, Sao Paulo, que habría sido comprada a través de testaferros y reformada y amoblada por las empresas OAS y Odebrecht.

En este proceso judicial la defensa de Lula también negó que exjefe de Estado sea propietario y aseguró que había visitado la chacra por que era amigo del padre de uno de los dueños.

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