La directora Valentina Etchart Giachero nos explica cómo nació la idea de una pieza teatral diferente.

Una sinfonía humana atravesada por seis monólogos, expresados en los cuerpos de actores cordobeses. La obra “Pantaleone. Sinfonía humana”, propone un juego teatral físico detrás de las máscaras de la Comedia del Arte. La figura de Pantaleone en el centro de la escena y seis cuerpos que se mueven, gritan, aplauden y accionan situaciones cotidianas, ante un público que no puede ver rostros.

La obra tendrá dos funciones mas en el Teatro Real, los días 18 y 25 de mayo a las 21.30. Entradas en boleterias del teatro y por sistema Autoentrada. Es recomendada para mayores de 16 años.

Quién es Pantaleone?

Desde los textos de la literatura sabemos que Pantaleone es una media máscara expresiva proveniente de la comedia del arte. “Pantaleone… es un viejo celoso, desconfiado, libidinoso y avaro…”, “un comerciante de 40 años, adinerado, Pantaleone, el magnífico, casado con una joven que lo engaña…”. En la obra se busca dialogar con esa máscara “como trance, como vía para tocar ese punto donde se agrieta algo del pasado- presente y revela el costado más seco, misterioso, vencido, de nuestra corporeidad. Poseer, tener, ser miserable, multiplicado por todos nosotros, por millones de humanos que habitamos el planeta y seguimos diciendo: lo mío. Eso es Pantaleone, hoy, para nosotros. Una obra de máscaras y teatro físico”, es la descripción general de sus autores.

Una obra de teatro físico sin rostros

Para saber más sobre la propuesta artística, entrevistamos a su directora, Valentina Etchart Giachero.

¿Cómo surge la idea de realizar una obra con la figura de Pantaleón y con las características de teatro físico?

“Hace un tiempo tuve la posibilidad de viajar a Francia y estudiar en la escuela de teatro físico del pedagogo francés Jacques Lecoq. A mi regreso a Córdoba, puse en práctica lo transitado por ese lenguaje y juego teatral. Entonces la pregunta inicial que dio origen a la obra fue: Qué pasa si seis corporalidades diferentes abarcan una misma máscara, qué se va a generar, cómo vamos a encontrar a Pantaleone, cómo podemos diversificar a Pantaleone que es esta máscara del 1400 que nos llega por textos escritos. Pero la idea fue encontrarnos con esta forma de la mascara e interpelarla con nuestra subjetividad y ver qué pasaba con este encuentro entre la subjetividad, la mascara y los aspectos mas físicos de cada uno de los participantes. Así se fueron construyendo seis solos de monólogos que trabajan con la lengua negra o glosolalia. Se van uniendo arbitrariamente por el juegos de luces y musicalidades. Es una dramaturgia sin inicio, nudo y desenlace. Son seis monólogos físicos unidos por la materialidad, diferentes sonoridades que van entrelazando cada uno de los pantaleones”.

Valentina nos explica que la glosolalia es un término de origen psiquiátrico, un desorden de palabras y de los significados. Las letras se unen libremente en una musicalidad de significantes sonoros.

La dramaturgia de la obra fue construida de forma colectiva con los actores. Además, se trabajó la idea de preguntarse cómo bajar la mirada del rostro al resto del cuerpo. Valentina agrega “Se exhibe con el rostro oculto ya sea por la máscara de Pantaleone o por una media negra. Se muestran solo los cuerpos en movimiento. Cuerpos moviéndose, aplaudiendo, corriendo, gritando… todo en situaciones cotidianas, pero sin rostro. En el público genera sorpresa que en la obra se vean solo cuerpos”.

¿Cómo es la respuesta del público ante una puesta en escena que sale de lo convencional?

“Pantaleone pone a los espectadores a jugar con los sentidos, y a completar los sentidos de cada escena. Por ser una obra muy visual, propone un espectador muy activo.
La recepción es muy buena, nos hemos sorprendido de tener sala llena en casi todas las funciones.
En Córdoba hay muy pocas obras con este tipo de lenguajes con máscaras y teatro físico. En general estos lenguajes están siendo relegados por el logocentrismo teatral desde que apareció el texto y quizás estas otras maneras de estar, fueron quedando aparte.

Actores en escena: Nadia Budini, Fabricio Cipolla, Mercedes Coutsiers, Natalia Pardal, Alejandro Ramos y Joaquín Torres.
La obra es posible gracias al trabajo de Sara Sbiroli en coreografía, César de Medeiros en edición musical, Eugenia Scavino en realización de máscaras, Victoria Perrote en comunicación gráfica y Julieta Lazzarino en producción.

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