Francisco inauguró la cumbre antiabusos y reclamó: “Escuchemos el grito de los pequeños que piden Justicia”.

El papa Francisco convocó a la Iglesia a “curar las graves heridas" que la pedofilia dejó “en pequeños y en creyentes", al abrir la cumbre antiabusos que convocó en el Vaticano hasta el domingo.

“Pesa sobre nuestro encuentro la responsabilidad pastoral y eclesial que nos obliga a discutir juntos, de manera sinodal, sincera y profunda sobre cómo afrontar este mal que aflige a la Iglesia y a la humanidad", reclamó Jorge Bergoglio, que participará de todas las sesiones de trabajo durante los tres días y cerrará la cumbre con una misa el domingo 24.

“Frente a la plaga de los abusos sexuales perpetrados por hombres de Iglesia dañando a menores", convocó a los 190 participantes “para que todos juntos nos pongamos a escuchar al Espíritu Santo y con docilidad a su guía escuchemos el grito de los pequeños que piden Justicia".

“El santo pueblo de Dios nos mira y espera de nosotros no simple y descontadas condenas, sino medidas concretas y eficaces para disponer", les advirtió el Papa a los 114 presidentes de conferencias episcopales, entre ellos el de la Argentina, monseñor Oscar Ojea, reunidos en el Aula Nueva del Sínodo del Vaticano.

Durante su intervención, el ex arzobispo porteño les pidió “creatividad" a los miembros del clero para buscar soluciones frente a los abusos, en la que será su única intervención formal durante las jornadas del encuentro.

La reunión inició con un video con testimonios de víctimas, que mostró el alcance global del problema y la crisis que enfrenta la Iglesia: fueron un hombre latinoamericano, una mujer africana, y otros tres hombres de Europa del Este, Asia y Estados Unidos.

Por su parte, el arzobispo de Malta Charles Scicluna afirmó que “la comunidad de fe confiada a nuestra tutela debe saber que hacemos las cosas en serio".

“Deben conocernos como paladines de su seguridad y la de sus hijos y jóvenes", planteó el también fiscal vaticano para casos de pedofilia.

En ese marco, no ahorró pedidos hacia adentro de la Iglesia: “Las leyes civiles deben ser respetadas y las investigaciones internas deben hacerse rápidamente", pidió.

“Daremos nuestras vidas por los rebaños que nos han sido confiados", prometió por último.