“Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé. En el quinientos seis y en el dos mil, también". Se ve que en la época en que Discépolo escribió esto ya existía el mousse de zanahoria, el helado de papa, los tallarines dulces y los alfajores salados. Y lo más probables es que ya sirvieran empanadas en frasco y milanesas en pala.

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