A medio siglo de las 84 Horas en el circuito alemán de Nürburgring, la carrera en donde el auto argentino sorprendió al mundo.

A medio siglo de las 84 Horas en el circuito alemán, la carrera en donde el auto argentino sorprendió al mundo.

Entre la noche del martes 19 de agosto de 1969 (ya madrugada del día 20, en Alemania) y el sábado 23, se escribió la página más gloriosa de la industria e ingeniería automotriz argentina.

Era un Dream Team que estaba compuesto por lo mejor que tenía la Argentina automovilísticamente hablando: los mejores pilotos, los mejores técnicos, los mejores mecánicos y tres ejemplares de un auto que demostró vanguardia mundial.

Juan Manuel Fangio y Oreste Berta fueron los líderes de aquel equipo de argentinos que compitió en Alemania.

Fueron tres los Torino que corrieron. El número 1, pilotado por Rubén Luis Di Palma, Oscar “Cacho” Fangio y Carmelo Galbato; el número 2, por Gastón Perkins, Eduardo Rodríguez Canedo y Jorge Cupeiro; y el número 3, el único que finalizó la Maratón de la Ruta, por Eduardo Copello, Oscar Mauricio “Cacho” Franco y Alberto Rodríguez Larreta, más conocido como Larry.

Lo realizado en Alemania se vivió como si la Selección argentina hubiera ganado un Mundial de fútbol. Con un país que estuvo pendiente gracias a un operativo radial que involucró a una delegación de 18 periodistas que transmitían en micros de 5 minutos de duración durante cada hora del día y comunicaciones habituales de una hora y media de duración en los tres días y medio que duró la competencia.

La cuna de esa epopeya fue Córdoba, lugar en donde se fabricaba el Torino y en donde fue preparado para la competencia.

Y si bien Fangio era la cabeza visible del equipo, quien vivió esas 84 horas como nadie fue Oreste Berta: “La mayoría del grupo que fue a Alemania, yo diría 9 de cada 10, nunca había estado en Europa”,

“Todo se iba haciendo de manera normal. El tema fue cuando empezaron los cambios climáticos y comenzó la lluvia, que estaba fuera de programa. Estaban previstas unas lluviecitas, pero después llovió dos días seguidos. Se puso mucho más complicado de lo que pensábamos. Además, yo estuve adentro del box sin moverme, 84 horas ahí. Solo salía cuando iba al baño, que había uno justo atrás. Me traían de comer y dormía en el piso, en una carpita. Llega un momento en que uno es un autómata, ya no sabe ni lo que hace”.

“Yo estuve adentro del box sin moverme, 84 horas ahí. Solo salía cuando iba al baño, que había uno justo atrás".

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