El dirigente cree que, si el PRO no acepta un cambio de gestión, el radicalismo debe apostar por un gobierno amplio y progresista.

La permanencia de la Unión Cívica Radical en el espacio de la alianza Cambiemos recibe cada vez más cuestionamientos. Los más duros, actualmente, provienen del propio seno del centenario partido.

Dirigentes radicales de distinta raigambre solicitan a las autoridades partidarias que apure una convención nacional para redefinir su rol en el entramado oficialista. En sus palabras, quieren que la UCR deje de ser un mero socio administrativo para adoptar un rol igualitario en la toma de decisiones.

Tras la ruptura explícita en Córdoba, que tuvo antecedentes en Santa Fe y réplicas en otras provincias, los pedidos han tornado en exigencias.

Por estas horas es el propio presidente de la Convención Nacional de la UCR, el cordobés Jorge Sappia, el que pone en términos concretos la propuesta: o el PRO (en los hechos el partido gobernante) se aviene a una agenda de corte progresista o el radicalismo abandona Cambiemos para unirse a una alianza con un perfil ideológico completamente distinto al que representa el partido nacional.

“Si el PRO se aviene a firmar un programa de acción común, fundado en la agenda progresista, venga el PRO, venga quien quiera venir. El asunto es terminar con esta conducción política, con el signo político que informa esta gestión. Demos vuelta la página y empecemos a hacer otra cosa distinta. Los llamo a todos, el que quiera venir que venga. Lo importante es saber qué vamos a hacer. Si vamos a seguir como estamos ahora, mejor que no venga nadie”, expresó al programa Nada del Otro Mundo, de FM 102.3.

A entender del reconocido abogado laboralista, la situación económica del país obliga a un urgente cambio de modelo en la gestión pública.

“Los aguinaldos se han pagado con créditos bancarios. Con tasas del 65% a 70% es imposible. El hilo se corta por lo más delgado, que son los trabajadores. Además no hay consumo. Si no hay consumo, no hay producción interna. El 80% de la economía de este país está basado en el consumo interno. Al estar tan deprimidos los salarios, con un alza del costo de vida como el que tenemos, la gente consume menos porque no tiene dinero. Si no hay consumo interno, no hay mercado interno. Entonces los pequeños y medianos empresarios restringen la producción. Al no tener producción prescinden de personal, porque les sobra. Y eso implica desempleo. Mientras esto siga así, mientras la solución para resolver el déficit fiscal sea el ajuste, en lugar de ampliar la base recaudatoria sobre un cambio de políticas impositivas, esto no tiene salida”, remarcó.

Pero las advertencias no se quedan en mera oralidad. La pasada semana, el ex ministro de Trabajo de la gestión de Eduardo Angeloz, participó de una reunión de la que tomaron parte Ricardo Alfonsín y Roberto Lavagna, el candidato presidencial más mentado para un posible acuerdo entre distintos sectores.

“Nosotros queremos conversar y lo hemos hecho ya con otras personalidades. Queremos conversar con toda la gente que piensa que de esta encrucijada se sale con un gobierno de unidad nacional. Uno sólo no puede resolver esto. Mi partido, aunque reasumiera su ideario histórico, que en este momento la conducción del Comité nacional no tiene, sólo no podría resolver esto. Creemos que hay que ir a un gran acuerdo de unidad nacional, invitando a todas las fuerzas que tengan un sentido progresista”, aseguró.

 

 

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