El informe de CAME en noviembre la ubicó un 5,6 por ciento debajo interanual, y sólo se utilizó el 56% de la capacididad instalada.

Por séptimo mes consecutivo, la comparación con 2017 arroja números negativos entre las pequeñas y medianas empresas, en cuanto a la producción industrial del sector, el más movilizante de la economía argentina.

Con un uso de la capacidad instalada en caída, y casi un 45% de la misma en desuso, el informe habitual de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) agudiza la marcada crisis en el sector.

El relevamiento en cuestión ubicó en baja también la cantidad de empresarios relevados (cien de un total de trescientos, consultados de manera directa) que trabajaron con rentabilidad: fue de 32,6%, cuatro puntos por debajo de octubre.

Sobre el asunto, el informe reza: ‘La combinación de mayor empresas en alza con menor porcentaje sin rentabilidad, refleja una estrategia poco sostenible pero necesaria, que es bajar precios incluso vendiendo a pérdida, para conseguir liquidez. Pero sigue siendo elevada la proporción de industrias con rentabilidad negativa y nula. “La cadena de pagos se alargó mucho, en especial las más grandes son las que demoran los pagos y la cantidad de cheques rechazados es enorme”, coinciden los industriales consultados’.

Las mermas más pronunciadas de noviembre dieron en “Calzado y marroquinería” (-18,2%), “Productos de metal, maquinaria y equipo” (-14,7%) y “Productos de madera y muebles” (-13,5%), contando con leves subes en “Productos eléctrico-mecánicos, informática y manufacturas” (+0,7%) y “Alimentos y bebidas” (+0,4).

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