El huevo es un alimento muy saludable y lleno de nutrientes, vitaminas, proteínas y minerales. Pero a su vez, esas bondades ofrecen a su vez un medio ideal para el crecimiento de bacterias.

Es importante saber que la cáscara del huevo no es impermeable: tiene alrededor de 17 mil poros a lo largo de su superficie que no evitan la entrada de bacterias. Por esto, es necesario conservarlos a baja temperatura para mantenerlos frescos por más tiempo y consumirlos sin riesgos.

Cuando guardamos los huevos en la puerta de la heladera, están más expuestos a los cambios de temperatura ya que abrimos y cerramos varias veces. Así lo señala un informe del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos.

Entonces, se recomienda colocarlos en un estante cerca de la parte más fría, hacia el fondo de refrigerador, parte en la que la temperatura debe ser inferior a los 4 ºC.

 

 

Otras recomendaciones

Lo mejor es no sacar los huevos del embalaje de cartón: así se logra que duren frescos más tiempo. Esto debido a que el huevo pierde humedad y libera dióxido de carbono por los poros, pero al conservarlos en el cartón este proceso se desacelera.

También se recomienda colocar los huevos con el extremo más puntiagudo hacia abajo.

Atención: los huevos no se lavan. La cáscara puede portar salmonelas (bacterias que causan una intoxicación alimentaria llamada salmonelosis). Las bacterias pueden ingresar al huevo a través de su cáscara porosa y lavar los huevos no disminuye el riesgo; al contrario, hay estudios que señalan que la penetración de la salmonela es significativamente mayor en los huevos lavados que en los no lavados.