Desde que el martes, en cercanías al peaje de Hudson en la autovía 2 su camioneta Ford Explorer lucía un par de tablas de surf en el techo, Federico Llamas despertó la atención en medio del aislamiento obligatorio decretado por el gobierno nacional.

Más aún cuando el joven de 27 años declaró haber regresado hace poco de Brasil, y debió ser acompañado por efectivos de fuerzas de seguridad hasta la vivienda en la que declaró se quedaría, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Pero a los pocos minutos abandonó el lugar. Con el paso de las horas, se confirmó que estaba en Ostende, en el partido de Pinamar, en una vivienda junto a su madre.

En ese camino, Llamas acumuló acusaciones varias, y pasará las siguientes dos semanas con un esquema de prisión domiciliaria, cumpliendo la cuarentena por llegar desde un país con amplia circulación de coronavirus y sin poder salir ni a hacer las compras.

El juez federal Alejo Ramos Padilla, a cargo de la causa iniciada en la Costa, por la cual puede llegar a ser condenado con hasta 15 años de prisión, determinó un embargo preventivo de $ 500.000 por “las costas del proceso judicial” y porque, en adelante, se harán cargo de “todos los elementos para su manutención durante el aislamiento”. Se le deberá proveer, en tal sentido, de alimentos, medicamentos y demás.

Ramos Padilla ordenó el embargo de su vehículo y las tablas con las que se trasladaba.

Desde Ostende, el joven sólo atinó a decir: “Es catastrófico. Me dicen barbaridades por el teléfono. No lo puedo creer, no sé cómo me va a afectar esto mi futuro, mis planes”.

Detienen en Ostende al joven surfer que incumplió el aislamiento obligatorio