Entender el funcionamiento del sistema económico no es sencillo. Especialmente para las mujeres, quienes históricamente enfrentaron puertas cerradas para la discusión de las finanzas dentro del mundo del dinero. Para derribar prejuicios y despejar la incertidumbre, Estefanía Pozzo presenta su libro “Es la economía, vos no sos estúpida”.

Esta propuesta editorial es una invitación al cuestionamiento del sentido común y la emancipación económica. En palabras de la autora, representa “una apuesta política” para repensar la relación de las mujeres con la economía y las finanzas. Un mundo dominado usualmente por hombres, visto desde una mirada colectiva y feminista, en el que “lo económico es tan social como sexy”. 

“En la lectura se puede ir recorriendo cuál fue mi proceso y camino de escritura. También se puede encontrar cuál fue mi reflexión sobre todo lo que me estaba pasando en ese momento, el libro es muy personal para mí en ese sentido”, reflexiona la autora acerca del proceso que culminó en la publicación de su primer libro. 

Una frase casual de su colega, Luciana Peker, instaló en Estefanía la idea de pensar un libro que facilitara el conocimiento a cualquiera que quisiera entender la economía. A lo largo de ocho capítulos, introduce las voces de diversas especialistas para comprender la relación entre las mujeres y sus finanzas personales, y reconocer que “hablar de guita” es necesario dentro de los feminismos.

— Al momento de pensar el libro, ¿ideaste algún lector en particular?
— No inicialmente. A mi me interesaba que cualquier persona que sintiese que la economía es algo demasiado difícil o que es un campo que no se animara a profundizar, tuviera herramientas para primero; enfrentarse a esa inseguridad con más información y, segundo; pudiese repensar aquellas cosas que damos por sentado, todas esas naturalizaciones que tenemos hechas alrededor del dinero y el mundo de la economía. Con el libro intenté sistematizar información que sirviera para repensar lo que tenemos que pensar, elegir lo que queremos elegir, y sobre todo, construir nuestra autonomía en relación a lo que deseamos hacer.

— En el libro, mencionas cómo a lo largo de tu vida viste a tu abuela guardar dinero en el ropero. También escribiste una columna de opinión sobre el 2001 y la significación que tuvo para vos. ¿Influyeron tus experiencias personales al momento de escribir el libro?
— Un montón. Para mí la escritura del libro significó estudio, y repensarme. Al mismo tiempo que estaba atravesando todo el proceso, estuve redescubriendo y pensando muchas cosas, sobre todo teniendo en cuenta que fue durante la pandemia. Yo empecé a escribir el libro en junio del 2020, que fue un año muy extraño porque, si bien nunca dejé de trabajar, fue muy disruptivo en todos los sentidos. En medio de esa pausa obligatoria, yo estaba pensando cuál quería que fuera mi proyecto de vida, y si lo que estaba haciendo a nivel laboral me satisfacía o no. Ahí me cuestioné mi relación con el dinero, si el tiempo que estaba trabajando correspondía con lo que ganaba. En definitiva, si era feliz con mi situación económica o no.

La “pausa obligatoria” de la pandemia llevó a Estefanía a preguntarse sobre su economía personal, ya no sólo como trabajadora sino también como mujer. Como licenciada en Comunicación Social y periodista ha publicado en diversos medios, entre ellos The New York Times, Clarín y Le Monde Diplomatique. Actualmente es columnista de opinión en el Washington Post, y en el canal de televisión de C5N. Hoy agrega una nueva categoría a su extenso currículum profesional: autora. 

— En tu libro vos haces hincapié en que la mejor forma de autonomía económica para las mujeres es pensarnos colectivamente, ¿cómo crees que comienza este cambio de paradigma?
— A mi este tema (de la economía colectiva) me interesaba mucho porque todo lo relacionado a lo material tiene que ver mucho con lo individual. Y entonces me generaba mucha insatisfacción que todo lo relacionado con la economía sea una interpelación a la individualidad. Si bien yo creo que el esfuerzo personal es muy importante, no se traduce en el cambio estructural a menos que se organice de alguna manera. Nuestra propia economía no es nada sin la autonomía de otras compañeras.

Autonomía relacional: también en la economía, lo personal es colectivo

Estefanía retoma la importancia de ampliar la mirada de la economía más allá de las convenciones establecidas. Cuestionar la relación que existe entre el dinero y las mujeres es la clave que propone como posible camino para acortar la brecha de la desigualdad, pero no sólo de manera individual, sino también colectiva. Haciendo lo que siempre el feminismo alentó a hacer: ocupar espacios que fueron y son negados para las mujeres. 

En diálogo con Danila Suárez Tomé, filósofa y feminista, su libro introduce el concepto de autonomía relacional. Una invitación para que cada lectora pueda pensarse profesionalmente siempre en relación a otras mujeres. “Hay un montón de estrategias que pueden traducirse en fortalecer a otras mujeres, acompañar su camino y potenciar su talento y su proyecto de vida”, sostiene Pozzo. 

En este sentido, explica que se trata de construir redes, de brindar oportunidades y de crear “algo así como una cadena de favores”. Las acciones concretas que menciona Estefanía van desde una profesional que promueve el ascenso de otras colegas en la escalera de mando, hasta una abuela que ayuda con el cuidado de sus nietos mientras su hija trabaja. 

— ¿Crees que a los progresismos y feminismos les cuesta hablar de dinero?
—  Mucho. Creo que es una deuda super pendiente el tema del diálogo sobre el dinero por parte de los progresismos. Considero que suelen tender a cierta visión moralista sobre la economía de las finanzas, y me parece que por más de que pensemos que estructuralmente el sistema económico genera desigualdades, hay necesidades de información y de toma de decisiones que tenés que hacer en tu vida cotidiana y que no necesariamente tienen que ver con lo que hace una persona especuladora en contra del desarrollo humano. Hay mucha tarea que hacer todavía en relación a la militancia y discusión pública sobre el dinero. 

— A lo largo de los capítulos propones una mirada histórica para entender el rol que ocupamos las mujeres en décadas pasadas y en la actualidad. ¿Qué lugares crees que vamos a ocupar en el futuro, y cómo? 
— Creo que vamos a ir ganando cada vez más espacios, a fuerza de militancia y de correr los límites. Y eso me parece positivo porque va a reflejarse en una mejora de la situación relativa de las mujeres. Si bien la mera presencia de mujeres no es garantía per se, porque puede haber quienes sean machistas y no sean sensibles a la agenda colectiva, si es cierto que hay muchas más chances de mejorar si hay mujeres impulsando la agenda feminista. Si somos más, tenemos más posibilidades de mejorar nuestra situación.

Hablar de dinero, es hablar de algo que atraviesa inevitablemente todos los aspectos de la vida. Estefanía lo deja claro en su libro, y propone además, revalorizar el legado feminista y promover la discusión colectiva para consolidad la autonomía económica personal. Porque el dinero en sí mismo no debe ser un fin sino un medio para tomar decisiones independientemente de los condicionamientos externos. Y porque la mejor forma de hacerlo es acompañada del conocimiento, y siempre, acompañadas de otras mujeres.