La Fundación Mil Aves es una organización cordobesa sin fines de lucro cuya meta es colaborar "con la protección de las aves, sus ambientes naturales y la biodiversidad".

Durante 2019, desde el área de investigación de la fundación se lanzaron a buscar y estudiar a la Monjita Salinera (Xolmis salinarum), una especie endémica de las salinas del centro de Argentina, compartida por las provincias de Córdoba, Santiago del Estero, Catamarca y La Rioja.

"La Monjita Salinera sólo se encuentra en esta pequeña zona de las salinas y en ningún otro lugar del planeta", cuenta Guillermo Galliano, un apasionado por la ornitología, a cba24n.com.ar 

Galliano es un apasionado por las aves. Emocionado, recuerda que esta especie fue descripta por primera vez en 1979 por Manuel Nores (presidente honorario de la Fundación Mil Aves) y por el ornitólogo Darío Izurieta. Por aquel entonces, la consideraron una subespecie de la Monjita Castaña (Xolmis rubetra).

"En busca de la especie, durante 2019, recorrimos su inhóspita área de distribución en 10 oportunidades", narra y destacada que en las Salinas Grandes estuvieron acompañados por el guardaparque Nicolás Maldonado, ya que es un área restringida provincial que solo se accede con autorización de la Secretaría de Ambiente. 

Una de las dificultades principales que ha impedido el avistaje es el sofocante aire caliente que emerge del suelo salino.

Recién en el séptimo recorrido, el equipo -compuesto por aficionados, biólogos e investigadores- halló una bandada: "Nos acercamos con cautela y a medida que se acortaba la distancia, nuestras sospechas eran confirmadas: unas 40 Monjitas Salineras integraban una bandada no muy compacta, realizando vuelos bajos, alternando con recorridos en el suelo y posándose cada tanto en los arbustos".

"Por espacio de una hora nos quedamos apostados viendo cómo ellas mismas se nos acercaban y nos rodeaban. En esos momentos nada importaba: ni los mosquitos, ni el calor o el dolor de una pierna mal apoyada, nada opacaba la emoción de estar al frente de una especie que pocas veces tenemos oportunidad de observar".

Luego, en noviembre de 2019, realizaron otro viaje a las Salinas para estudiar el comportamiento de la especie en la época reproductiva.

"Al encontrarlas observamos que la bandada de Monjitas Salineras ya se había disgregado y que la mayoría de los individuos se hallaban en parejas", recordó el presidente de la fundación Mil Aves.

Entonces, el paso siguiente que concretaron fue buscar el nido, una experiencia extremadamente rara en esta especie. 

"Sólo existe una publicación científica describiendo un nido y los pichones de la Monjita Salinera, encontrado el 22 de diciembre de 1986. A este registro se le suma una fotografía del nido con dos huevos de hace 3 años. No existen, según nuestro conocimiento, otros nidos documentados. Solo 2 en la historia", destaca Galliano. 

 

 

Nuevas fotos del nido después de 33 años

En ese marco, toma relevancia el registro fotográfico difundido por la fundación cordobesa que lucha por la preservación de las aves, cuidando y protegiendo sus ambientes.

Finalmente, el 22 de diciembre, el equipo de especialistas volvió a viajar a las Salinas Grandes en busca del nido de la Monjita Salinera. 

Este es el relato del hallazgo:

"Nos dirigimos directamente a la zona donde habíamos observado a las parejas realizar los vuelos nupciales, localizándolas rápidamente. Luego de algunas horas de seguir a las parejas a la distancia, y con la ayuda de binoculares, logramos avistar un individuo de la especie en cuestión posado en un jume mientras llevaba un insecto en su pico. 

Toda nuestra atención se focalizó en esa Monjita. La seguimos a la distancia hasta que logramos ver que descendió hacia la vegetación. Cuando el ave se fue volando nos acercamos a la zona de donde había salido, y realizamos un minucioso rastrillaje entre las plantas. 

Así fue como finalmente apareció el tan anhelado nido y nuestros ojos no daban crédito a lo que veíamos: un nido con dos pichones recién nacidos de Monjita Salinera, de aproximadamente 5 días de vida. Los pichones aún no habían abierto los ojos y se encontraban cubiertos de un plumón gris.

A la semana siguiente del hallazgo regresamos para documentar el avance de la crianza de los pichones. 

Luego de un rato de buscar pudimos observar a uno de los padres posado en un Jume y luego, a pocos metros de él, el nido. 

Nos alegró observar que los pichones habían crecido bastante desde la primera vez que los encontramos: ya tenían los ojos abiertos y habían cambiado la mayor parte de su plumón por unas plumas marrones y castañas". 

 

 

Monjita Salinera (Xolmis salinarum), una especie vulnerable

Mide unos 17 centímetros y es endémica de las salinas del centro de Argentina (Córdoba, Santiago del Estero, Catamarca y La Rioja).

Desde la fundación aclaran que también cuenta con algunos registros esporádicos en las provincias de San Luis, San Juan y Mendoza.

"Su hábitat natural comprende la vegetación arbustiva halófita de los bordes salitrosos, donde se la puede observar posada en sitios visibles o realizando carreritas en el suelo en busca de alimento. Si bien se la considera permanente en su área de su distribución, podría efectuar algunos desplazamientos invernales, momento en el que pueden formar pequeñas bandadas de más de 15 individuos", indican desde Mil Aves.

Debido a lo restringido de su territorio y al bajo número poblacional, esta especie ha sido clasificada como Vulnerable a nivel nacional junto con otras 90 especies, mientras que para la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) se la considera Cercana a la Amenaza (NT).

¿Qué significa esta clasificación? Que, cualquier disturbio sobre su ambiente natural, podría impactar negativamente en la especie y cambiar rápidamente su estatus de conservación hacia aquellas categorías de amenaza más severas.