De acuerdo a los especialistas, llegará a 57,4 millones de toneladas métricas de basura electrónica, es decir, más que el peso del mayor objeto artificial del mundo, la Gran Muralla China. Sólo 2,7 millones se reutiliza y cada tonelada de residuos que no se recicla tiene una huella de carbono de dos toneladas.

En comunicación con La Perra Vida de Radio Universidad Raúl Aimar, titular de ProGEAS Argentina una pyme dedicada al reciclado de residuos electrónicos, dijo que “es una situación cada vez más inmensa. Cambiamos por modernidad comprando y renovando aparatos cada vez más rápido. Si bien se intenta la reutilización pero son varios factores los que lo hacen más dificultoso. Nosotros notamos que hay más conciencia y se juntan más residuos electrónicos.  En Córdoba no tenemos la muralla china pero hay distintos vertederos que no están controlados. ”, expresó el empresario pyme.

Hay que tener en cuenta que la cantidad de residuos electrónicos producidos por el ser humano cada año está creciendo rápidamente, sumando millones de toneladas de metales, plásticos y recursos minerales preciosos que rara vez se reciclan, y por lo general se incineran o se envían a los vertederos. Esos residuos acaban en enormes vertederos en Asia y África, exponiendo a los niños que recogen metales valiosos a más de 1.000 sustancias tóxicas

En este sentido Aimar manifestó que la clave del reciclado es la cultura de las personas para que esos residuos no terminen en los vertederos clandestinos. “Hoy se puede observar que hay muchas personas que sacan los electrodomésticos en desuso que los dejan tirados en las calles y alguien se lo está llevando. Saca lo que es recuperable y al resto lo tira a un vertedero no autorizado”, concluyó el presidente de ProGEAS Argentina. 

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