Este martes comenzó el juicio por el tiroteo en barrio Nueva Córdoba que dos años atrás dejó tres muertos, un policía y dos delincuentes, tras el asalto de una mesa de dinero que funcionaba en un departamento ubicado en Rondeau 84.

Los seis acusados se dividen entre los tres presuntos miembros de la banda Ariel Eduardo Gramajo, Ariel Francisco Murúa Rodríguez y Diego Alberto Tremarchi; y los dos facilitadores de la llave, para entrar a la vivienda de Guido Romagnoli, que serían la empleada doméstica Luisa Teresa Mitre y su hermano Miguel Ángel Mitre, ambos tíos abuelos de Tremarchi.

El primer grupo de imputados afronta una acusación de homicidio criminis causae, que prevé la prisión perpetua, mientras que el segundo lo hace ante el posible delito de encubrimiento.

La historia detrás del cerebro de la banda del tiroteo en Nueva Córdoba

"En la escena del crimen hubo muchas irregularidades, el personal policial que se avocó en un primer momento eran muchachos jóvenes sin mucha experiencia y nunca imaginaron que estaban frente a una banda muy organizada, con mucha experiencia, muy bien armada, con inteligencia previa y de los cuales los líderes le habían expresado a sus familiares que preferían morir antes de caer presos de nuevo", expresa el fiscal del caso, Rubén Caro, al recordar los primeros pasos de la investigación.

De cara a la batalla judicial el abogado Nicolás Díaz, defensor de Gramajo, también apunta a la contaminación de la escena del crimen a la vez que niega que su defendido formara parte de la banda y que de la financiera no se llevaron nada.

Las armas del tiroteo en Nueva Córdoba

"Por material fílmico y por capturas de pantalla que se hicieron lo ubican en cercanías y en el edificio casualmente dónde se produce este hecho, pero vamos a plantear otras circunstancias sobre la acusación de homicidio agravado que tiene una pena de prisión perpetua", afirma Díaz.

Con un detallado plan criminal la banda de experimentados delincuentes ingresó a la torre de Nueva Córdoba desde las alturas en el verano del 2018. Pero el sorpresivo encuentro con Romagnoli hizo que le dispararan en una pierna, mientras él buscaba refugio en el baño, y despertó la alarma en el barrio de estudiantes.

Ricardo Serravalle, el "cerebro" del asalto, se encontró con el policía Franco Ferraro en la entrada del edificio y lo abatió con una pistola que luego desapareció. Más tarde quien fuera uno de los negociadores en el motín de la cárcel de San Martín en 2005 cayó muerto por las balas policiales sobre Rondeau. Lo mismo ocurrió con Rolando “el Ciego” Hidalgo cuyo cuerpo se desplomó sobre la calle Buenos Aires a metros del Mercado Sur.

El testigo inesperado en la causa del tiroteo en Nueva Córdoba

Miguel Robles, exsecretario de delitos complejos de la Nación, conoció a Saravalle cuando uno de los líderes del robo millonario era presidente del centro de estudiantes del colegio Jerónimo Luis de Cabrera y se destacaba en el grupo de actuación de la escuela. "Habría que preguntarse si Romagnoli hubiera hecho la denuncia si la banda lograba fugarse sin alertar a la policía", dijo con cierta ironía en una entrevista con Canal 10.

La defensa de uno de los acusados por el tiroteo en Nueva Córdoba

En esa madrugada de febrero Gramajo y Murúa fueron los únicos que lograron escapar por un edificio vecino. Mientras que el encargado de hacer de "campana" afuera del edificio, Tremarchi, fue arrestado en cercanías al lugar del tiroteo.

Meses más tarde los dos prófugos fueron capturado en Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires, y en la localidad santafesina de Gobernador Gálvez.

Un arma desaparecida que podría ser del lote secuestrado en la Jefatura de Policía en 2015, el origen del dinero robado que ascendería a $400 millones y un policía de inteligencia que omitió decir que conocía a Gramajo, son algunos de los cabos sueltos que abrieron investigaciones paralelas en torno al tiroteo de Nueva Córdoba.

Inició el juicio por el robo en Nueva Córdoba - Nicolás Díaz, abogado de Gramajo