El espacio cultural porteño tiene una reconstrucción de “Manos anónimas”, además de una serie sobre la muerte del “Che”, entre otras piezas.

Radicado hace décadas en las Sierras Chicas de Córdoba, construcciones del pintor Carlos Alonso le dan brillo por estos días al Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires.

La misma se extiende hasta este viernes, 12 de julio.

Con dos ejes haciendo punta, el artista de amplio compromiso social recurre a citas de grandes referentes, desde Lino Spilimbergo hasta Vincent Van Gogh.

En este último punto ubica su “Pintura y tradición”, pero guarda sus espacios más sentidos en el sector denominado “Realidad y memoria”.

Allí se describe la reunión de “trabajos en los que el artista reflexiona sobre la historia argentina y manifiesta su compromiso social y político, como sucede en la serie dedicada a la muerte del “Che” Guevara”.

La reconstrucción de su emblemática obra “Manos anónimas” es parte central en el recorrido.

Es la misma obra que fue suspendida durante la última dictadura cívico-militar, en la muestra “Imagen del hombre actual”, en el mismo museo de Bellas Artes en 1976.

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