Pasó una nueva edición del Mercado de Arte Contemporáneo y visitamos la muestra Monocromo que dejó experiencias originales.

En el espacio de arte La Glorieta se presentó la muestra Monocromo, compuesta por obras de 18 artistas visuales locales. La exposición se dio en el marco del Mercado de Arte Contemporáneo y estuvimos dialogando con Inés Darwich, Nahuel Crusta y Carolina Rogé.

Inés es artista plástica y abrió las puertas de su espacio para la exposición “Siempre nos planteamos hacer cosas para la gente para que se acerquen a las actividades culturales y las sientan propias. Junto con Bitácora de Vuelo, decidimos convocar a artistas para estos 3 días. Para que sea un punto mas de difusión de los trabajos de obras cordobesas. Nuestra visión en La Glorieta es que la gente pueda conocer y acercarse a los artistas”.

-Cómo ve el mercado de arte en este momento. Los artistas independientes encuentran un lugar para exponer y difundir sus obras?

En La Glorieta todo lo realizamos independientemente. Es un espacio que cuenta con eventos de teatro y pintura. Somos autogestores. Generamos charlas, cursos, para promover el trabajo de otros artistas. Yo no se si existe un mercado. Seria cruel decirte que existe un mercado, y que todos participan en él. Creo que hay que construirlo, acercarle las propuestas a la gente. Queremos que el público comience a compartir con el artista. Porque del lado del productor y el artista visual, estos espacios donde nos encontramos con la gente nos hace crecer en la obra, en el trabajo. Siempre uno necesita del feedback de estar con el otro. Ver como recibe nuestro trabajo.

-Cómo son las obras que expuso en esta ocasión?

Estoy preparando para octubre una muestra, y lo que presenté es un adelanto de esa serie. Son grafitos con lapices policromos y una pintura de naturaleza muerta. Todo gira en torno a la mujer, de una visión de lo femenino. En uno de los cuadros hay un trabajo de las madres dando el pecho a sus hijos. Nació de una pintura de Leonardo, esa imagen me impacto mucho. Creo mucho en ese poder del arte. Cuando la imagen te impacta y te hace entrar a un lugar que no sabes dónde te toco y te hacer pensar en imágenes nuevas. Allí empezó toda la serie de la Gioconda. Es la mujer que se va reconstruyendo en cada obra. Va cambiando de forma, de paisaje, se va buscando. Es el sentimiento que yo tengo con respecto a la mujer hoy. Siento que la mujer está buscando su lugar, su forma.

Huellas de una técnica diferente

La Serie Dactilar es un conjunto de obras que están desarrolladas con una técnica propia y original, por los artistas Nahuel Crusta y Carolina Rogé.

Crusta expresa que “La serie se da en el marco de un desarrollo conceptual”.

En ella encontramos personajes, rostros, gestos que buscan trascender las huella, su difusión esta limitada o normalizada. “Trabajamos con una técnica que desarrollamos, fuego sobre papel, muy puntilloso. Son obras primas. Si el material sufre un percance hay que empezar de nuevo. Se trabaja dentro de lo neofigurativo con lo abstracto”.

El artista cordobés describe la forma en que desarrolla su técnica: “Se trabaja con sopletes y microsopletes que se usan en orfebrería y la materia. El lienzo es un papel especial que también desarrollamos, no se pone amarillo. No tiene tonalidades de sepia. Fue una experimentación. Mi hermana es artista plástica y yo veía lo complicado de la preparación del artista, todo el proceso. Trate de buscar algo que yo necesitaba sin tener que depender de esos requisitos. Yo soy colorista, trabaje diferentes pigmentos, la temperatura era un requisito de la conversión del pigmento. Después cuando lo aplique al sustrato, nació la técnica”.

Carolina Rogé cuenta con una amplia trayectoria en las artes plásticas. Nos explica cómo fue la conexión y en qué momento se encuentra con Crusta para desarrollar la Serie Dactilar: “Yo tengo mi espacio de arte en Bº Jardin Espinosa. El año pasado convoque a artistas para la muestra Mirada 11 y lo invite a Nahuel a exponer. Encontramos una conexión en nuestros trabajos. Hicimos una fusión de nuestros géneros. Yo realicé muchas técnicas y me gusta experimentar e investigar. Para mi fue un desafío aprenderla. Me encontré con una nueva herramienta. Realizarla fue algo mágico, lograr esta alquimia en nuestro trabajo. Buscar la impronta, la huella… así surgió la Serie Dactilar”.

En la Serie Dactilar nos encontramos con una obra que de lejos se ven manchas y a medida que nos acercamos van apareciendo figuras, rostros. Rogé explica que “Hay que sumergirse en la obra para descubrir a los personajes, miradas, gestos, situaciones en la que están los seres. Es un estado gaseoso de la sociedad, donde todos están conectados pero a la vez desconectados”.

 

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