Tras la liberación de Juan Guaidó, el Gobierno dijo que no había sido autorizado, y separó a funcionarios del Servicio de Inteligencia.

Otra novedad tensó el domingo en Venezuela, donde el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, denunció su detención en plena ruta, en cercanías a Caracas.

El procedimiento estuvo a cargo de funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), aunque el Gobierno lo tildó luego de “irregular”, ya que no se contaba con una orden superior.

Fue el ministro de Comunicación e Información, Jorge Rodríguez, quien denunció que lo ocurrido con posterior se trató de “un show”, y confirmó que quienes detuvieron a Guaidó “están siendo destituidos y sometidos a los procedimientos disciplinarios más estrictos".

El titular del órgano constitucional, declarado en desacato desde 2016, adujo que “el régimen intentó detenerme”, pero “nada ni nadie nos detendrá”.

Resaltando el agradecimiento “a la comunidad internacional”, el dirigente del partido opositor Voluntad Popular, adujo que continuará en la lucha para “restablecer el orden constitucional”.

Volvió a recurrir, en tal sentido, a la noción de una “ruptura en la cadena de mando” de parte de funcionarios del Ejército.

Lo cierto es que el 2019, con la asunción de Nicolás Maduro mediante, inició en una Venezuela hiperinflacionaria y en crisis con amplios movimientos, denuncias a operaciones de los Estados Unidos mediante.

Tal vez no fue novedad que otra vez ingresara en acción el Grupo de Lima, que exceptuando a México y Uruguay condenó la situación de Guaidó.

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