Este sábado el movimiento volvió a las calles para dar el “ultimatum” al presidente Emmanuel Macron.

En la capital de Francia, el movimiento de los “chalecos amarillos”, que ya lleva más de cuatro meses consecutivos de protestas, remontó la participación callejera este sábado.

La convocatoria se realizó cerca del Arco del Triunfo en París, zona que les estaba vedada. Un grupo de encapuchados se desprendió de la multitud de alrededor de 30 mil personas y comenzó acciones violentas que incluyeron saqueos en negocios situados en la Avenue des Champs-Élysées (Avenida de Los Campos Eliseos).

Mientras algunos grupos coreaban lemas anticapitalistas o antipoliciales, otros erigieron barricadas o atacaron tiendas (Hugo Boss, Lacoste, Nespresso…) y restaurantes como el famoso Fouquet’s, frecuentado por famosos. Allí la policía comenzó a reprimir con gases lacrimógenos y cañones de agua.

Sobre el conflicto -que concluyó con un saldo de más de 30 personas detenidas- el ministro del Interior, Christophe Castaner, habló públicamente para denunciar las acciones de “profesionales del destrozo y del desorden” y pidió a la policía que responda “con la mayor firmeza”.

Según cifras comunicadas por el ministro, unos 7.000 a 8.000 personas se manifestaban en la capital francesa este sábado, entre ellos 1.500 ultraviolentos.

Esta nueva movilización fue presentada como un “ultimátum" al presidente Emmanuel Macron. Surge tras una serie de debates en Francia con los que el gobierno esperaba canalizar la ira de los manifestantes y hacer emerger propuestas concretas.

Algunos miembros del movimiento de protesta, cuyas voces suelen sonar más fuerte, rechazaron la propuesta oficial, con el argumento de que busca “adormecer” las manifestaciones.

Según reporta el diario El País, las cinco medidas que aparecen como prioritarias en una primera instancia son el aumento de las pensiones en función de la inflación, la reducción del IVA, el aumento del salario mínimo, la reducción de la cantidad de parlamentarios y el restablecimiento del impuesto sobre la fortuna, parcialmente eliminado por Macron.

Probablemente, la mayor participación de “chalecos” se vio reforzada como respuesta a esta acción del gobierno francés. La protesta que comenzó cuando el premier francés se encontraba en la reunión del G20 en Argentina, reclamaba por el aumento de los combustibles que afectaba especialmente a los comerciantes del interior de Francia y que se dio junto con la reducción del impuesto a la riqueza.