Se estima que durante la pandemia al menos la mitad de los argentinos experimentaron trastornos de ansiedad. Estos datos fueron relevados por el Instituto de Investigaciones Psicológicas (IIPsi), cuyo estudio final evidencia que esta patología es una problemática de gran relevancia a nivel nacional. 

Karina Domínguez, psicóloga y especialista trastornos de ansiedad, detalló cómo se despliegan este tipo de patologías dentro del espectro de la salud mental. Sumado a la importancia de consultar con profesionales adecuados. 

“La ansiedad es una función que trae nuestro cuerpo y tiene que ver con la supervivencia. El tema es cuando una persona se incapacita, vive en estado permanente de alerta o a nivel cognitivo anticipa constantemente escenarios”, explicó a Es Por Acá por Radio Universidad. 

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En este sentido, agregó que a medida que aumentan los niveles de ansiedad comienzan a percibirse efectos sobre el cuerpo físico, ya que se produce un desbalance en el sistema nervioso. Algunos de los síntomas más comunes son las palpitaciones, ataques de pánico, respiración agitada, sudoración y sensación de cansancio excesivo. 

“Hay también problemas a nivel hormonal ya que nuestro cerebro comienza a liberar sustancias como el cortisol y la adrenalina que justamente nos preparan para accionar”, indicó acerca de las consecuencias de un cuadro prolongado de ansiedad. 

Ante la presencia de esta sintomatología, recomendó inicialmente siempre contactar con un profesional: “Tenemos que definir si lo que me está sucediendo es ansiedad u otra cosa, por eso siempre está bueno acudir a profesionales, para obtener un diagnóstico certero de lo que me sucede”. 

Foto: Télam.
Foto: Télam.

Otra de las expresiones de la ansiedad crónica son los ataques de pánico, que se constituyen como un episodio puntual de miedo intenso que se expresa en síntomas físicos como mareos, palpitaciones, falta de oxígeno, sensación de asfixia e incluso nauseas, entre otros. 

Ante ello, reflexionó sobre las dinámicas sociales: “Nos hemos convertido en una sociedad de ansiosos y ansiosas, mucho más alerta. También porque vivimos hiper estimulados, nos llegan alertas y notificaciones al celular todo el tiempo. El cerebro los identifica como alertas y activa nuestro sistema permanentemente”. 

“Es un proceso salir de ataques de pánico, e importa acompañar desde un lugar de empatía, informarse y ayudar”, destacó. 

Finalmente, agregó que que existen diferentes técnicas para desviar la atención de las sensaciones fisiológicas, muchas de ellas trabajadas en sesiones de psicoterapia. Por lo que siempre conviene consultar a profesionales especializados. 

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