Dentro cuatro meses, el 10 de diciembre de 2023, asumirá la presidencia quien surja del proceso que arranca el domingo 13 de agosto. 

En términos de la oferta electoral, será una elección récord: en las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) competirán 27 fórmulas presidenciales, 3.782 precandidatos a diputados nacionales y 386 a senadores nacionales

Desde el punto de vista de la participación, hay una incógnita: en la serie de elecciones provinciales realizadas hasta ahora, el presentismo estuvo por debajo del 70% en Salta, Chaco, Mendoza, Santa Fe, San Juan, Río Negro, Córdoba y Chubut. 

Los registros de participación más altos y el menor ausentismo se dieron en Tucumán (83,73%), Neuquén (76,20%) y Formosa (74,86%). Hace cuatro años, la participación en las PASO fue de 76,4%, con un resultado muy favorable al Frente de Todos (FDT), mientras que en las PASO 2021 fue de 67% y benefició a Juntos por el Cambio (JXC). 

La concurrencia gravita mucho en los resultados y también es un indicador de vitalidad democrática, en un régimen donde un sufragio obligatorio en la teoría no lo es en la práctica, lo que va permeando el sistema de creencias: según una reciente encuesta de Pulsar.UBA, más de la mitad de los electores (55%) considera que el voto debe ser obligatorio, pero 44% ya se inclina por el voluntario. Apenas hay matices entre los votantes del FDT y JXC; entre los simpatizantes de La Libertad Avanza (LLA), la mayoría está a favor del voto voluntario (gráfico arriba).

En términos de interés, las proporciones se invierten: 40% se muestra muy o bastante interesado en política, vs 59% que se define como poco o nada interesado. La distancia se intensifica al medir acciones concretas: apenas 41% realizó alguna en el último año (gráfico arriba). Con todo, 73% prefiere la democracia a cualquier otra forma de gobierno, apenas 13% cree que en algunas circunstancias un gobierno autoritario puede ser preferible a uno democrático; a casi la misma proporción le da lo mismo uno u otro (gráfico abajo).

Con matices en la medición, la encuesta regional de Latinobarómetro registra un guarismo menor para nuestro país, pero aumentó respecto a 2020 (de 55% a 62%), lo que ubica a Argentina en el top 2, como escolta de Uruguay (gráfico abajo).

Eso posiciona a nuestro país como el segundo con mayor aumento en apoyo a la democracia: 7 puntos porcentuales, detrás de Panamá (+11; gráfico abajo). Asimismo, Argentina tiene la menor cantidad de ciudadanos indiferentes al régimen (15%, estable desde 2020), aunque el apoyo al autoritarismo crece 5 pp (de 13% a 18%).

Cruzando datos para profundizar el análisis, según Pulsar.UBA la preferencia por la democracia decrece cuando cae el interés por la política: llega a un pico de 90% entre quienes se definen como “muy interesados” y llega a un piso de 61% entre “nada interesados” (gráfico abajo).

En una escala de importancia del 1 al 10, un promedio de 8,72 valora vivir en un país que se gobierna democráticamente, lo que indica un consenso alto (gráfico abajo).

Sin embargo, el consenso es más débil al considerar qué tan democrático es el país: 5,81 promedio (gráfico abajo).

El estudio de Latinobarómetro no tiene un parámetro comparable a ese dato, pero cuando mide la satisfacción con la democracia en el país, Argentina alcanza 37%, con lo que se ubica en el top 5 regional (gráfico abajo).

Finalmente, Pulsar.UBA reporta que 6 de cada 10 electores están de acuerdo con que un gobierno democrático siempre debería terminar su mandato sin importar qué suceda, mientras que 37% considera que si el gobierno no da soluciones a la población debería ser reemplazado antes de terminar (gráfico abajo). Al cruzar variables, se observa que el “purismo” es mayor entre adultos mayores de 30 años (por encima del 60%) y votantes del FDT (más de 70%), mientras que cede levemente entre electores de JXC (62%) y cae a 41% entre simpatizantes libertarios (gráfico abajo).

Clasificando perfiles, el estudio construye tres segmentos: una mayoría de 51% son “demócratas puros”, 23% son “demócratas pragmáticos” y un cuarto son indiferentes (gráfico abajo).

Nuevamente, el mayor purismo (62%) aparece entre votantes del FDT y tiende a ceder entre los de JXC, aunque sigue siendo mayoritario (53%). En cambio, los simpatizantes de LLA se dividen en tres tercios simétricos entre puros, pragmáticos e indiferentes (gráfico abajo).

En síntesis, del repaso de estos dos estudios se pueden extraer algunas conclusiones: 

  1. La relativamente baja participación en las elecciones provinciales realizadas hasta ahora es consistente con un sistema de creencias donde la preferencia por la no obligatoriedad del voto ya supera el 40% 
  2. Esto coexiste con un interés en la política que perforó el umbral del 50%, al igual que el activismo 
  3. Sin embargo, la preferencia por la democracia sigue siendo claramente mayoritaria 
  4. Los matices en esa preferencia se articulan con el nivel de interés en la política, por un lado, y por otro con las simpatías y el comportamiento electoral 
  5. El mayor “purismo” democrático aparece entre votantes del actual oficialismo, tiende a ceder entre electores de JXC y cae sensiblemente entre simpatizantes de LLA, que es el sello más nuevo de los tres principales, lo que marca un alerta democrático, pues coincide con un aumento del autoritarismo.