En calle Lima, hay establecimientos que no tienen luz hace una semana. En la zona de la Legislatura, se complica la venta por las marchas.

Algunos comerciantes de la zona céntrica de la ciudad de Córdoba viven un panorama complicado recientemente, a pesar del repunte de las ventas esperado por las fiestas de fin de año.

Por un lado, negocios en la calle Lima permanecen sin luz hace casi una semana. Por la tormenta que hubo en la madrugada del viernes pasado, el sector sufrió cortes y desde ese momento están sin energía eléctrica.

Algunas vendedoras manifestaron que desde la Empresa Provincial de Energía Córdoba (EPEC) les explicaron que el problema no se soluciona porque los trabajadores están de asamblea y no las atienden ni de forma personal, ni telefónicamente.

Una de las comerciantes dijo a Canal 10: “Hemos tenido meses durísimos, estuvimos esperando todo el año (el mes de) diciembre para ver si mejora la situación, y justamente, hace una semana estamos sin luz, sin poder trabajar como esperábamos", y añadió que por la interrupción del servicio, no puede vender gaseosas, alimentos perecederos, cargas virtuales para teléfonos o estacionamiento.

Otra vendedora se quejó de que no puede mostrar la mercadería con propiedad ni cobrar con posnet, y que alquilar un generador le produce muchos gastos.

Cerca de la Legislatura, un problema que se repite

Por otro lado, en la zona de la Legislatura se reitera un conflicto que surge cada vez que hay una manifestación: esta vez, por una protesta del gremio Luz y Fuerza, el vallado de las calles y la presencia de Gendarmería, muchos comercios debieron cerrar sus puertas.

Un librero manifestó a Canal 10 que esto es problemático porque normalmente “no afecta tanto porque no hay tanta gente", pero en medio del furor por las ventas previo a las fiestas, cierran las calles “mucho tiempo antes, después parece un campo de guerra con tantos policías, y después están los que vienen con las bombas", lamentó.

Asimismo, añadió que por el vallado, perdió ventas por algunas horas, pero “cuando más gente había. Es complicado porque te cierran por todos lados y no dejan pasar a nadie".

Una vendedora de accesorios para celulares, en tanto, se expresó en el mismo sentido: “Solamente los que estamos adentro salimos, de afuera no dejan entrar a nadie", pero que, “por suerte, se venden bastante accesorios, parlantes y celulares".

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