En conmemoración al Día Mundial de la Higiene Menstrual, que se celebra todos los 28 de mayo, la Municipalidad de Córdoba brindará talleres, charlas informativas y la entrega de kits de cuidado personal. La iniciativa es parte del programa municipal Salud Menstrual, impulsado por la Secretaría de Prevención y Atención en Salud Comunitaria.

La menstruación es un acontecimiento normal y natural del cuerpo, aunque aún continúa sumamente condicionado por desigualdades económicas, sociales, políticas y de acceso a información.

"La higiene menstrual es una cuestión de salud pero es también una cuestión de derechos muchas veces invisibilizada y que cae exclusivamente en las mujeres. Este programa nos brinda la oportunidad de hablar francamente del cuerpo, de derribar mitos con información y de dar trabajo a las cooperativas de mujeres que confeccionan los paños", expresó Liliana Montero, secretaría de Prevención y Atención en Salud Comunitaria.

El neceser que entregarán incluye paños de tela reutilizables y una copita vaginal para la recolección del sangrado, elemento que en el mercado ronda los 5 mil pesos y resulta inaccesible para muchas familias. En tanto, ya fueron entregados aproximadamente 1.800 kits desde que inició este proyecto. En un futuro se pondrán a disposición en distintos centros de salud pública, pero actualmente el objetivo también es brindar información con profesionales de la salud y propiciar el intercambio social.

Asimismo, Montero remarcó que el programa tiene otro impacto a nivel social: "Por un lado, pone en la agenda municipal y pública un tema que es importante para las mujeres pero absolutamente invisibilizado. También, genera accesibilidad a los elementos de higiene menstrual, cuyos costos para las mujeres no se consideran en los análisis, por ejemplo, de la canasta familiar. Genera trabajo para las economías sociales y promueve el cuidado del medio ambiente, fomentando espacios de diálogo comunitario en el marco de la salud sexual".

Las instituciones interesadas en recibir una charla en el taller de Salud menstrual, pueden comunicarse al teléfono (351) 3035-801.

¿Qué pasa con la gestión menstrual?

En Argentina, según UNICEF, más de 12 millones de niñas, adolescentes, mujeres, varones trans y no binaries menstrúan. Sin embargo, los obstáculos que experimentan en el acceso a productos de gestión menstrual, así como los tabúes alrededor de la menstruación, tienen consecuencias en su salud, educación y bienestar.

En el acceso a la salud menstrual, se evidencian desigualdades estructurales que afectan a la mayoría de las personas que menstrúan, condicionando su experiencia mensual durante años. Estas desigualdades están determinadas por barreras económicas, culturales, políticas, informativas e infraestructurales, y tienen un impacto significativo en mujeres y niñas de sectores más vulnerables.

Desde el punto de vista económico, las mujeres enfrentan desigualdades estructurales en su inserción laboral, ganando en promedio un 28% menos que los varones, teniendo trabajos más precarios y presentando mayores tasas de desempleo, ni hablar de los varones trans y no binaries a quienes se les dificulta aun más el ingreso mercado laboral. Esta disparidad económica se refleja en el costo de la menstruación, ya que implica gastos adicionales en productos de higiene menstrual. Además, las tareas del hogar y de cuidado no remuneradas recaen de manera desproporcionada en las mujeres, limitando su participación en el mundo del trabajo, en sus estudios y en su tiempo libre. Como consecuencia, la feminización de la pobreza se ve acentuada.

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Tweet de Sol Prieto

La falta de acceso a la cultura también juega un papel importante en el acceso a la salud menstrual. Los estigmas, los tabúes y la desinformación que rodean a la menstruación limitan el ejercicio de derechos fundamentales como la igualdad, la educación, la no discriminación y el derecho a la salud. Se reproducen estereotipos y falsedades que asocian la menstruación con una enfermedad o algo patológico, lo que conlleva la creencia de que las personas menstruantes no pueden realizar ciertas tareas o que su personalidad se ve afectada durante este periodo. Además, desde un enfoque higienista, se la percibe como algo "sucio" y vergonzoso, lo que genera incomodidad y humillación. La difusión de mitos y creencias falsas también contribuye a esta desigualdad cultural.

Ver: Salud: ¿Qué es el cáncer de cuello uterino?

La falta de información es otro obstáculo importante en el acceso a la salud menstrual. Existe poca información sobre el impacto de los productos de gestión menstrual en el cuerpo y en el ambiente. Por ejemplo, en los envases de toallitas y tampones no se informa sobre las sustancias y materias primas utilizadas en su fabricación, lo que dificulta una elección consciente de los productos más adecuados. Además, la ausencia de relevamientos territoriales dificulta la elaboración de diagnósticos precisos y la implementación de políticas públicas efectivas. Por eso celebramos la propuesta de la Municipalidad de entregar kits de salud menstrual sustentables.

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Acceso a la gestión menstrual para más igualdad

La infraestructura y el acceso al agua también representan obstáculos en la gestión menstrual. Primordial es contar con agua limpia, instalaciones sanitarias adecuadas y medidas de higiene básicas para asegurar una menstruación saludable. Sin embargo, cuánto de esas medidas de higiene existen en escuelas, trabajos, en las mismas viviendas o en establecimientos penitenciarios, que de por sí ya son lugares de hacinamiento. Asimismo, la distancia a los centros de salud dificulta que las personas que menstrúan puedan acceder a consultas médicas y chequeos periódicos necesarios.

Las desigualdades en el acceso a la salud menstrual son múltiples y complejas, abarcando aspectos económicos, culturales, informativos e infraestructurales. Para abordarlas, es fundamental promover políticas públicas inclusivas, campañas de sensibilización y educación, como las que se llevarán adelante el domingo 28 de mayo, y mejorar el acceso a recursos básicos y servicios de salud menstrual. Solo a través de un enfoque integral y multidimensional se podrá avanzar hacia una sociedad más equitativa y libre de estigmas en relación a la menstruación.