Era un juego difícil de predecir. Con pronóstico reservado. Se enfrentaban casi los dos extremos de la tabla de posiciones, pero por esa razón había también necesidades. Claramente diferentes. Pero el que sorprendió fue Atenas, que pese a sus problemas y limitaciones en cuanto a plantilla, se le paró de igual a igual al escolta Gimnasia de Comodoro y se quedó con un triunfo tan grande como sus penurias. Ganó por 85-74 y sumó por primera vez en la temporada su tercer victoria en fila.

Más allá de los nombres y rendimientos dentro del rectángulo de juego, lo fue el hambre del equipo y las ansias de superación en un momento complicado. Pegó todas las veces en el momento justo, sobre todo en el cierre de la noche cuando el juego lo requirió y la pelota además de quemar, pesaba toneladas y con un 68% en triples (13/19).

Los sureños, que remaron siempre de atrás llegaron a acortar distancias (67-61) al término del tercer cuarto con un Yoanki Mencia intratable (22 unidades y 11 recobres), y allí fue cuando empezaron las dudas. Por suerte para el Griego, disipadas rápidamente con la aparición del oficio, experiencia y puntos de Guillermo Díaz al comenzar los últimos diez.

El puertorriqueño cavó dos bombas para cortar con la sequía (el Verde había anotado apenas 10 puntos en el segmento) y darle nuevamente ventaja al dueño de casa, ventaja que no rifó y hasta llegó a tomar la máxima de 18 (86-67).

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Esta vez no llegó sólo por rendimientos individuales, sino que el colectivo primó por sobre todo. Los dirigidos por Claudio Arrigoni entendieron en todo momento en qué manos estaban los puntos (puso cinco jugadores en doble dígito); y volvió a contar con un alto nivel de su cerco defensivo bajo el cesto (entre Fabián Jaimes y Deion McClenton, en silencio, descolgaron 28 rebotes -14 cada uno-).

Claro que no jugó sólo Atenas. Gimnasia hizo lo suyo y demostró, por momentos, por qué está en la lucha por el primer puesto de las posiciones. Mencia volvió a demostrar su importancia en el equipo, Marcus Elliott acompañó con altibajos y la experiencia de Diego Romero dio el presente cuando el equipo lo necesitó. Pero no alcanzó.

Fue triunfo de Atenas por 85-74, resultado que deja tela para cortar en los dos equipos. Se viene la recta final de la Fase Regular y los dos están listos para pelear por lo que buscan.