En la letra de Los Salieris de Charly, León Gieco nombra un LP que algún día de los 70 le regalaron en el sello Music Hall donde grababa. Y dice: Troilo y Grela es disco cabecera.

En rigor, el dúo había comenzado a trabajar mucho antes de ese momento en que un joven rockero se topó con un disco, ya viejo, de los tangueros.

La pareja Aníbal Troilo-Roberto Grela debutó en el 53, en el sainete El patio de la morocha de Cátulo Castillo, porque el guión marcaba que un bandoneonista -en este caso Pichuco, que representaba a Eduardo Arolas- debía tocar con un guitarrista.

Después, Troilo y Grela participaron de algunas películas y fueron la base del Cuarteto Típico Troilo-Grela, con Edmundo Zaldívar (hijo) en guitarrón y Kicho Díaz en contrabajo. Con esa formación, el dúo ya convertido en cuarteto grabó 12 temas entre 1955 y 1956. Esa producción, editada originalmente por el sello TK, fue a un disco de Music Hall que un día recibió Gieco. Y ahí nació la cita de la canción de los 90.

En 1962, el dúo convertido en cuarteto volvió a grabar diez temas más, pero con Eugenio Pro en contrabajo y Ernesto Báez en guitarrón.

Ya a esa altura se podía advertir que los dos instrumentistas que acompañaban a la pareja de bandoneón y guitarra llevaban el ritmo para que los dos centrales del cuarteto pudieran tener toda la libertad melódica que necesitaban sus talentos.

No hay violín y piano. Quizá por eso suenan un tanto particulares. Pero se los escucha geniales por todo lo que tocan. Y por lo que no.

Muchos años después de que el master fuera a un justo descanso en los archivos, fui convocado por Roberto Piay, entonces presidente de BMG, para hacer una nueva edición definitiva de toda la obra de Troilo en la RCA Victor Argentina, con el cuidado que tenían, con sus gemas, sellos de jazz norteamericanos como Blue Note. Y allí me topé con esa cinta legendaria de 1962 que grabó el dúo, con la cual se imprimieron discos compactos que en su momento fueron a las principales tiendas del mundo y cuyos registros originales, bien remasterizados, circulan hoy en las plataformas digitales de streaming.

Un detalle casi al margen: porque en esos tiempos lo importante era lo que sucedía en los estudios, no en la etapa de lanzamiento gobernada por el marketing, Troilo y Grela nunca hicieron fotos juntos. Entonces fue muy difícil encontrar buenas imágenes donde se los viera a los dos. Y eso que la búsqueda fue bien intensa. Por esta razón es que muchas reediciones no tienen buenas portadas.

Troilo y Grela, un disco cabecera
ANIBAL TROILO - ROBERTO GRELA - PA QUE BAILEN LOS MUCHACHOS / SILBANDO - TANGOS - 1962