El caso de Monte Hermoso seguramente marcó un paradigma de lo increíble: personas, en su mayoría residentes en la cercana Bahía Blanca, se trasladan a la localidad costera para “pasar” el período de aislamiento que se va haciendo generalizado.

Pero, coronavirus mediante, se sabe que el fin de semana extra largo en el país tiene particularidades. Y la decisión del gobierno nacional es clara ante el pedido de ‘cuarentena’: “No son vacaciones”.

Por eso decidió suspender todos los servicios de media y larga distancia en todo el país, desde el primer minuto del viernes y hasta que se termine el martes próximo. El contexto lo marcan un 24 de marzo, feriado aunque sin marcha de la Memoria, y un lunes de “puente”.

A su vez, el Ministerio de Turismo de la Nación dispuso la devolución del dinero de parte de unidades de alojamiento, a quienes realizaron reservas hasta el 31 de enero.

A su vez, los hoteles "sólo podrán brindar alojamiento a los ciudadanos extranjeros no residentes" en el país, y "podrán continuar su estadía en el establecimiento, quienes se encuentren en situación de aislamiento obligatorio en virtud de las medidas dictadas por la Autoridad Sanitaria en relación con el coronavirus".

La resolución de la cartera que conduce Matías Lammens es tajante: "Los hoteles no podrán brindar alojamiento a quienes no se encuentren comprendidos en el párrafo precedente", hasta el 31 de marzo.

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En esa línea, los intendentes de Mar del Plata y Pinamar tomaron la posta y decidieron el cierre de comercios y la suspensión de espectáculos. Este último, Martín Yeza, fue tajante: “No vengan. No queremos estar discutiendo quién viene y quién muere 20 días después”.

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