Este año la factoría de Disney tenía previsto estrenar tres películas gigantes por sus costos y muy esperadas por el público. Se trata de "Mulan", "Star Wars" y "Avatar" que han tenido que posponer sus lanzamientos y la incertidumbre por la pandemia del coronavirus, no para de crecer. 

Las salas cinematográficas han tenido que cerrar sus puertas y no se sabe cuándo se podrán abrir. Mientras, el consumo cinematográfico y de series de televisión está creciento a través de plataformas de streaming. Muchas películas se han estrenado en ese formato pero hay otras que están esperando para ver si pueden estrenarse en cines. Es el caso de "Tenet", una superproducción de Warner dirigida por Christopher Nolan. Con un presupuesto de 174 millones, configuraba la otra pata sobre la que se sustentaba la salvación de la época estival de las salas de cine. Su situación actual es igual de desalentadora que la de “Mulan”. Ambos filmes han suspendido el lanzamiento cuatro veces y ahora se ha visto completamente canceladas.  

Ambos proyectos no solo comparten desgracia, sino también estrategia comercial. El formato en el que fueron concebidos y las astronómicas cifras que han manejado para sus respectivas producciones impiden su lanzamiento en streaming.

En una entrevista brindada por un medio estadounidense, John Stankey, director ejecutivo de AT&T (multinacional a la que pertenece Warner), defendía esta idea: “Nolan es un gran defensor de la experiencia en salas y ya ha hablado varias veces sobre por qué “Tenet” exige un visionado en la gran pantalla. Pero, más allá de cuestiones de autor, lanzar un filme del calibre de “Tenet” en un servicio en streaming puede no ser una buena decisión comercial”.

Cuándo veremos "Mulan"

La milenaria historia de esta heroína de Disney albergaba gran parte de la esperanza de la industria en este tiempo de incertidumbre generalizado. La cinta en live-action, dirigida por Niki Caro, tuvo que odificar su estreno varias veces.

Con un presupuesto de 217 millones de euros, la apuesta de Disney iba a verse en cines en marzo, julio y agosto pero finalmente su lanzamiento ha quedado pospuesto indefinidamente, tal y como ha confirmado un portavoz del estudio en un comunicado: “En los últimos meses, ha quedado claro que nada se puede concretar cuando se trata de cómo lanzamos películas durante esta crisis de salud global, y hoy eso significa pausar nuestros planes de lanzamiento para “Mulan” mientras evaluamos cómo podemos llevar esta película de manera efectiva al público de todo el mundo”.

Lo mismo ha pasado con otros títulos como “Avatar” y “Stars Wars”. Su visionado en cines se ha pospuesto para 2022 y 2023, respectivamente. 

Las pérdidas en la industria cinematográfica

Esta pandemia ha traído cancelación progresiva de estrenos, anulaciones escalonadas y finalmente un fatídico cierre de las salas a nivel global. De a poco se está volviendo a la normalidad.

Los grandes estudios como Universal, Disney o Sony iban retrasando las fechas de lanzamiento de sus películas pero también los cineastas independientes se cuestionaban acerca de la gestión de riesgos que suponía comenzar a rodar en mitad de una pandemia. Luego de atravesar estos meses, el cine se está enfrentando a uno de los períodos más cambiantes de toda su historia. 

Las pérdidas, según “Variety”, son de 27.000 millones de euros y más de dos millones de puestos de trabajo destruidos, al tiempo que los estudios y responsables de los cines europeos elevan esa cantidad a cientos de millones en el caso de que se supediten todos los estrenos a la situación de Estados Unidos.

La temporada de verano siempre ha constituido uno de los tramos de mayor rentabilidad para el negocio del cine y más concretamente para los estrenos norteamericanos. Cerca del 40% de los ingresos anuales según datos de un estudio publicado por Comscore se producen entre los meses de mayo y agosto y en el caso de Francia por ejemplo, el 70% del mercado visual que se genera durante esta época del año procede de la industria Hollywoodiense.

La situación del cine independiente

Con presupuestos mas pequeños (5 y 20 millones), los cineastas independientes tambiés se han visto perjudicados por esta crisis mundial por la pandemia. 

Uno de los grandes problemas para este sector es la gestión de los riesgos que entraña el virus durante la producción. Muchas compañías de seguros ya se han negado a cubrir escenarios relacionados con la pandemia por miedo a posibles contagios. Tan solo países como Francia y los Países Bajos tienen el aval cultural de gobiernos que intervienen para ayudar a financiar la cobertura del seguro para este tipo de filmes. 

Asimismo, los costes de producción han aumentado como consecuencia directa de las medidas sanitarias de prevención y por consiguiente los ingresos son menos seguros. Sin embargo, las “majors” tienen el peso capital necesario para poder absorber el impacto del aumento de esos costes mientras que productores de películas más pequeñas quedan mucho más expuestos. Solo el tiempo, el progreso y el desarrollo de los acontecimientos de la industria y los hábitos de consumo serán capaces de dibujar el futuro del cine.

Durante la historia del cine, una de las épocas de mayor afluencia de espectadores a las salas fue 1946, un año después de la devastación de la Segunda Guerra Mundial. Podemos ser positivos y pensar que luego de esta gran pandemia, ocurra algo similar. 

 

Fuente Portal Larazon.es