Hugo Fattoruso (29 de junio de 1943, Montevideo) dice que cuando la cosa se puso brava con la música no hubo otra que arremangarse: fotógrafo, mecánico, motoboy y chico de la limpieza en un restaurante. Se refiere a tiempos iniciales. “Ser músico es mi pasión pero profesión a la vez, es una combinación increíble, hoy vivo de mi trabajo”, dice también, cuando faltan días para su aniversario 80. El Teatro Solís será el escenario de la celebración los próximos 20 y 21 de junio (entradas agotadas).

“La música es mi pasión y mi profesión, no es un pasatiempo. La música es mi casa: la ordeno, la limpio, la cuido, vivo en ella” Hugo Fattoruso

En julio está programada una gira por provincias de Buenos Aires y La Pampa junto a Albana Barrocas. Seguramente habrá nuevas fechas.

Fattoruso carga en la mochila una vida nómade en territorios y géneros. Viajó por todo el mundo, con el candombe marcando el pulso en prácticamente todos sus trabajos. 

Grabó y trabajó con Chico Buarque, Eduardo Mateo, Djavan, Jaime Roos, Litto Nebbia, Maria Bethânia, Ron Carter, Milton Nascimento… en fin. Es un músico que representa múltiples recursos, y un trabajador exigente. ¿Por qué cree, sinceramente, que sus colegas lo requieren con frecuencia y buscan trabajar con usted?, preguntamos. “Ah… es una buena pregunta, y es difícil de responder de mi parte. Creo que imaginan que mi aporte le dará sabor Fatto”, dice sin agregar más. 

Ampliar contenido

El amplio catálogo de la “world music” le dio a Fattoruso la oportunidad de llevar el candombe por los Estados Unidos, Brasil, Europa, Japón. Uno de sus proyectos vigentes es el que lo vinculó con el percusionista japonés Tomohiro Yahiro. 15 o 16 giras -ya no importa-, tres discos de estudio y uno en vivo (en Buenos Aires). El dúo realizó giras por Japón y Uruguay durante la última parte de 2022 y la primera de 2023 y por lo que ambos han dicho el trabajo los llena de salud.

El paisaje centroeuropeo que el acordeón de Fattoruso pinta en Ichi Ni San Shi.

“Para mí el candombe es justo lo que buscaba, la raíz del ritmo africano” Tomohiro Yahiro

Hugo Fattoruso y Tomohiro Yahiro, dos orientales unidos por el azar de la música. Foto: Leonardo Mainé / El País.

Yahiro nació en Tokyo, en 1961. Pasó su infancia en Islas Canarias (España) donde comenzó su carrera, vinculándose con argentinos y uruguayos. Como percusionista, Yahiro está ligado a la escena de Brasil: tocó con Joyce Moreno, Toninho Horta, João Bosco, Leila Pinheiro, Alcione, entre otros. Se convirtió en una referencia de apoyo para los artistas sudamericanos cuando rumbean hacia oriente.

Trenes de Tokyo
Acompañando a Milton Nascimento. En 2015 Fattoruso fue reconocido con el Premio Konex Mercosur en la actividad de la Música Popular, uno de los premios más prestigiosos en el ámbito latinoamericano.

-Tomohiro viene desde Japón para los recitales por sus 80 años, entre muchos otros invitados. La música es el puente para dos culturas distantes. ¿Cómo le gustaría delinear el trabajo que hacen juntos? 

Fattoruso: Destaco el amor por la música y la amistad en el resultado que obtenemos con Tomohiro. Destaco la gran oportunidad que él y nuestra manager en Japón, Atsuko Kai, nos dan para llevar lo nuestro (Dos orientales) de norte a sur y de este a oeste en ese gran país, sus amables hijos y sus increíbles tradiciones.

La Papa
"Escuchen los tambores", dice Fattoruso. Imagen: captura del documental Dos orientales (2017), dirigido por Sofía Casanova, retrata la fusión creativa de estos dos músicos.

“Muchos amantes de la música en Japón conocen a Hugo Fattoruso desde el año 75. Desde los 80 yo soy un gran fan de él” Tomohiro Yahiro

Dos orientales (grabado durante diciembre de 2007 en Towerside Studio, Tokyo) es la puerta de entrada a la trilogía, dominada por lo instrumental, en la que también hay trabajo vocal y coros, y donde despunta la raíz de una variedad de ritmos. Orienta (2011) y Tercer viaje (2016) completan, al momento, los registros en estudio. 

Aquarela do Brasil

Fattoruso conoce Japón desde los años ochenta, cuando viajó como integrante de la banda de Djavan. “No se escucha volar una mosca. Entonces es muy interesante toda la terminación que el músico le puede dar al producto que ofrece. Todo bien `lustradito´. Es un público acostumbrado a las cosas bien hechas”

-Es un lugar común e inevitable. A la distancia, parece que el público japonés es altamente respetuoso y en la misma proporción exigente. Piazzolla y João Gilberto son Gardel en Japón. 

Fattoruso: Sí, sin duda. En la historia del planeta Tierra y sus músicas y músicos, el público japonés es como usted lo dice, altamente respetuoso e interesado en lo que está sucediendo en el escenario, ya sea un bar chiquito o grandes teatros. He presentado decenas de diferentes propuestas y estilos musicales y para con todos ellos el público japonés mantiene el mismo respeto e interés; se copan, mismo.

Bella versión de "Cravo e Canela" (Clube da esquina).
Osvaldo Fattoruso, Urbano, Hugo bien a la derecha. Eduardo Mateo preocupadísimo por el avance del asado. Foto: Aldo Novick.

-Eduardo Mateo. ¿Añora su presencia? 

Fattoruso: Sin dudas.

-En Dos orientales está Esa tristeza, y en Tercer Viaje cierra el disco una linda versión de la canción haitiana versionada en Mateo solo bien se lame (De mi pueblo). ¿Qué puede decir sobre los gestos inscritos en su música? 

Fattoruso: Mateo fue un genio. Él inventó tumbados de bajo, rasguidos de guitarra, ritmos, armonías y acordes. Sus letras también son las de un genio. Y fue 100 por ciento autodidacta (esto nos da muchas fuerzas a todos, no hay que recorrer Beethoven ni otros para deslumbrar). La fuerza de su talento y la dimensión de su música nos acepta a todos, los que no sabemos leer, los que sabemos leer, a todos. 

De Mi Pueblo
La edición en cd, lanzada en Japón e Hispanoamérica, viene con las letras traducidas al japonés, un detalle.

Disco completo

Dos Orientales

Aquí en YouTube.

#UnDiscoParaElFinde 

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