De entrada, se trata de una buena noticia para China. El BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) se amplía mientras la geopolítica continúa con su reacomodo de posiciones. Argentina tiene habilitado el ingreso para el 1 de enero de 2024, junto a otras naciones que administran economías y mercados en crecimiento: Arabia Saudita, Egipto, Etiopía, Emiratos Árabes Unidos e Irán. 

Por supuesto que los anuncios fueron leídos desde Occidente (Estados Unidos, G7) como parte del proyecto general de China para incrementar la “dependencia excesiva” de países que necesitan financiamiento y mercados a los que destinar exportaciones. Un número que tienen en cuenta en el eje anglo occidental: el 40 por ciento de la población habita en los países BRICS.

Dos agentes durante la cumbre de los BRICS en Sudáfrica. Foto: Michele Spatari / Bloomberg.
Dos agentes durante la cumbre de los BRICS en Sudáfrica. Foto: Michele Spatari / Bloomberg.

El ingreso argentino -será la segunda economía americana en integrar BRICS- fue anunciado con un timing concreto. A dos meses de las elecciones generales, con dos opciones de derecha con competitividad para ingresar a ballotage, el Gobierno ejecutó una devaluación de más del 20 por ciento, con el FMI supervisando cada paso de la gestión económica. De fondo, la escasez de dólares complejiza el funcionamiento del entramado industrial y productivo del país. 

Desde el actual atolladero, conversamos con el sociólogo e investigador Gabriel Merino. La idea es resaltar algunas claves del mapa político mundial y las posibilidades de Argentina para una inserción conveniente. Pistas e interpretaciones: “La clave es entender los intereses nacionales y aprovechar las oportunidades de la geopolítica para mejorar la vida de nuestro pueblo. Cuando eso queda tapado por absolutismos ideológicos, es muy complicado para el país”, adelanta Merino.

G7 y la pérdida de poder relativo. Gráfico: FMI - PBI calculado en base a la paridad de poder adquisitivo.
G7 y la pérdida de poder relativo. Gráfico: FMI - PBI calculado en base a la paridad de poder adquisitivo.

-A priori se trata de una oportunidad para la Argentina. Casi un tercio del comercio pasa por BRICS, bloque que contiene dentro diversos mercados que importan recursos y servicios que Argentina puede ofrecer. En contexto de cuestionamientos a la primacía financiera sobre la productiva y la escasez de divisas (dólares de los Estados Unidos) ¿Qué puede suceder en lo inmediato con el comportamiento de las exportaciones desde nuestro país?

Merino- El peso de los BRICS es cada vez más importante, en todos los aspectos. Si pensamos en Argentina, nuestro primer socio comercial es Brasil. El segundo, China. Recordemos también que hay muchos países que vienen solicitando integrar el BRICS. En esta oportunidad no entrar Indonesia, que había pedido ingresar. Es decir: es un bloque en expansión que cada vez, con mayor insistencia, quiere comprar productos y materias de la Argentina. Se trata en su mayoría de economías fuertes, ávidas de materias primas y minerales (especialmente China). Para este 2023, según el FMI, el 50 por ciento del crecimiento económico mundial será explicado por el crecimiento de India (15 por ciento) y China (35 por ciento). Creo que el impacto puede ser muy positivo para el comercio exterior de nuestro país. Y algo importante: puede significar una nueva vía de financiamiento.

La sede del grupo BRICS en Shanghái. Foto Fang Zhe / Imago.
La sede del grupo BRICS en Shanghái. Foto Fang Zhe / Imago.

VER: Alberto Fernández: "Los BRICS son una oportunidad, y queremos aprovecharla"

-El peso de Lula da Silva, experto en aguas internacionales, donde su carisma se destaca, parecer haber sido definitorio para la ampliación del bloque. Puede leerse un doble movimiento del brasileño: aumentar las exportaciones hacia su tercer socio comercial (Argentina) mediante el reemplazo del dólar por el yuan, por un lado, y el robustecimiento de otros actores, otros bloques en la escena de las naciones. ¿Qué otra lectura puede hacer de la agenda que Lula va generando?

Merino- Lula fue realmente clave para el ingreso de la Argentina. El brasileño tenía especial interés en el ingreso de Argentina porque lo veía como un paso para la consolidación del bloque. Lula desentona con la idea establecida en Itamaraty (Cancillería de Brasil). Muchos de los técnicos de Cancillería rechazaban el ingreso de la Argentina a los BRICS. En cambio Lula sí empujó para el ingreso, pensando también en la consolidación del propio Mercosur. Creo que Lula proyecta la creación de un “polo sudamericano”: no por nada planteó ante mandatarios de la región volver a impulsar UNASUR. O no por nada también tiene intenciones de construir una moneda común (diferente a una moneda única). 

Tweet de Lula

VER: Histórico: Argentina ingresó al bloque de economías emergentes Brics

"Enviamos al Gobierno argentino una propuesta de garantía en yuanes para las exportaciones brasileñas. Para los exportadores brasileños es una cosa buena, será una buena noticia si Argentina acepta", dijo Fernando Haddad en la Cumbre de los BRICS. Foto: Ministerio de Economía.
"Enviamos al Gobierno argentino una propuesta de garantía en yuanes para las exportaciones brasileñas. Para los exportadores brasileños es una cosa buena, será una buena noticia si Argentina acepta", dijo Fernando Haddad en la Cumbre de los BRICS. Foto: Ministerio de Economía.

-Desde Occidente (G7) ensayan el siguiente escenario: el objetivo del proyecto chino (reemplazo del dólar por el yuan) no es otro que generar dependencias de parte de los emergentes. ¿Cómo graficaría la injerencia de China en la región, África y Asia?

Merino- El “occidente geopolítico” redescubre, sesenta años después, la teoría de la dependencia. Con la emergencia de China los europeos descubrieron la teoría de la dependencia, la “trampa de la deuda”. Lo cierto es que existen asimetrías, especialmente si se repara en el avance chino en lo financiero, lo industrial, lo tecnológico, militar, etc. Pero creo que hay que diferenciar el patrón chino: China no tiene un patrón imperialista; no obliga o presiona a través de intervenciones militares o apoyos a golpes de Estado. China tiene una política de no intervención, a diferencia de la historia y el presente de muchas potencias occidentales. Obviamente no hay que ser ingenuos pero me parece que hay otras características en cuanto a las inversiones chinas en Latinoamérica y África. Luego hay un asunto ulterior que es el extractivismo que se da en los países periféricos.

Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica cubren el 26 por ciento de la superficie del planeta y tienen una población combinada de 3.240 millones de personas (40 por ciento del total).
Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica cubren el 26 por ciento de la superficie del planeta y tienen una población combinada de 3.240 millones de personas (40 por ciento del total).

-El comercio y los intercambios parten en este siglo XXI desde la configuración de bloques, donde prevalece la idea de intercambios económicos (lo ideológico no es un barrera para la composición de los bloques). Para los países emergentes se ha vuelto estrategia y necesidad coordinar discursos y acciones para negociar desde mejores lugares. ¿Qué reflexión le sugiere la idea de Javier Milei (LLA) de sacar a la Argentina del Mercosur o, entre otras, la de no hacer negocios con “comunistas” en caso de que sea elegido presidente?

Merino- Creo que tenemos una derecha hiper ideologizada que, paradójicamente, es anti mercado. Repasemos que entre Brasil, China e India representan el 36 por ciento del intercambio comercial de la Argentina. Y la Unión Europea y Estados Unidos, el 23 por ciento. Y si a estos sumamos Mercosur y la potencia comercial del sudeste asiático, tenemos la mitad del intercambio de nuestro país. Entonces, me parece ridículo las ideas de no comercial con tal o cual. Inevitablemente esas visiones, que en parte se pusieron en práctica desde 2015, explican el estancamiento de nuestro país: en vez de aprovechar la fuerza del mundo emergente quedamos enganchados en alineamientos que no nos convienen (FMI). La clave es entender los intereses nacionales y aprovechar las oportunidades de la geopolítica para mejorar la vida de nuestro pueblo. Cuando eso queda tapado por absolutismos ideológicos, es muy complicado para el país.

*Gabriel Merino es sociólogo y doctor en Ciencias Sociales. Investigador Adjunto CONICET. Miembro del Instituto de Relaciones Internacionales y Co-coordinador de "China y el mapa del poder mundial", CLACSO.