El sábado, el Estrecho de Sunda, entre las islas Java y Sumatra en Indonesia, un tsunami dejó como saldo a 373 personas fallecidas y más de 1400 heridas.

Los expertos creen que el tsunami se creo a partir de un corrimiento de tierras submarino producido por la erupción del Anak Krakatoa, que no activó las alarmas que registran los movimientos sísmicos. El volcán ha estado entrando en erupción casi a diario en los últimos tres meses, la última vez este domingo. Por ello los expertos advierten del riesgo de nuevas olas mortales como consecuencia de la actividad volcánica.

Mientras, la búsqueda de supervivientes y de desaparecidos continúa. "El número de víctimas y de daños seguirá aumentando", ha dicho Sutopo Purwo Nugroho, portavoz de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres.

Por su parte, Dwikorita Karnawati, jefa de la Agencia Meteorológica, indicó que toda una sección del suroeste de la montaña, unas 64 hectáreas (0,64 kilómetros cuadrados), se derrumbó y se precipitó en el mar generando la olas que devastaron la costa cercana, a la que llegaron en sólo 24 minutos y sin previo aviso.

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