Río Cuarto, la capital alterna de la provincia y flamante capital alterna nacional, irá a las urnas este domingo para elegir sus autoridades municipales, luego de que la situación por la pandemia obligara a dos postergaciones del acto comicial.

Las elecciones estaban previstas originalmente para el 29 de marzo, pero la aparición de los primeros casos y la cuarentena, obligaron a postergarla hasta el 27 de setiembre, fecha que también fue modificada para este 29 de noviembre.

Ocho meses después, finalmente los ciudadanos riocuartenses votarán para elegir intendente y concejales, en medio de estrictas medidas de protocolo sanitario que minimicen los riesgos de contagio de coronavirus.

El actual intendente, el peronista Juan Manuel Llamosas busca su reelección al frente del municipio, en tanto que el radical Gabriel Abrile, de Juntos por Río Cuarto, buscará arrebatarle el cargo.

También se postulan para el cargo, Pablo Carrizo (Frente Política Abierta) y Eduardo Scoppa (Riocuartenses por la Ciudad), aunque según las encuestas, la elección aparece polarizada entre las dos principales fuerzas en la recta final.

Pase lo que pase, habrá diferentes lecturas y se procurará nacionalizar los resultados, teniendo en cuenta que la elección es vista como una especie de antesala de las legislativas del año próximo, a pesar de que son contiendas que no representan lo mismo.

Mientras que esta elección es local y para cargos ejecutivos, la otra será nacional y legislativa. Y el tiempo restante entre una y otra, en momentos que el escenario cambia constantemente por las consecuencias de la pandemia, hace difícil atar lo que suceda en esta elección con lo que podría acontecer en octubre de 2021.

Unos 136 mil ciudadanos están habilitados para sufragar, en una situación en que la pandemia obligó a establecer protocolos especiales a la hora de hacerlo.

Se aplicó un padrón georreferenciado para asegurar el voto en la escuela más cercana al domicilio del votante, habrá menos mesas en las escuelas, menos votantes por mesa y los ciudadanos y ciudadanas deberán concurrir con tapabocas y asegurar el distanciamiento social.

Cada elector deberá presentarse en la mesa que le corresponda, higienizarse las manos y exhibirle el DNI al presidente de mesa. La autoridad de mesa le entregará la boleta y la lapicera previamente desinfectada. Una recomendación que hizo la Junta Electoral es que cada persona lleve su propia lapicera. Al volver con la boleta única de papel, la depositará en la urna y se firmará el padrón. Si se usa el bolígrafo que está en la mesa, será desinfectado inmediatamente por las autoridades de mesa.

Por su parte, para las autoridades de mesa, el veedor de la escuela, los facilitadores y el fiscal público electoral, se prevé máscaras de acetato y los barbijos, en tanto que la distancia entre fiscales deberá ser de 1,5 metros y las mesas se ubicarán en aulas más amplias, para que haya fluidez en los pasillos y evitar amontonamientos.

Finalmente, cuando concluya la votación, el conteo de los votos y la confección de las actas y toda la documentación se hará respetando la distancia social obligatoria de dos metros y exhibiendo cada boleta.