El ex genocida expresó en una entrevista que un grupo de tres personas vino para “colaborar en la lucha contra la subversión”.

Adolfo Scilingo realizó una entrevista con el medio español Voz Pópuli desde la prisión Alcalá- Meco, donde cumple condena por crímenes de lesa humanidad.

En la misma aseguró que a la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA), “vino un grupo de tres personas, uno era el jefe de operaciones del grupo operativo y dos personas más, una de ellas una muy locuaz que dijo llamarse ‘el gallego’ y “enviado personal del rey de España (Juan Carlos I) para “colaborar en la lucha contra la subversión" y “enseñar cómo se tortura", por su experiencia contra ETA" (Euskadi Ta Askatasuna, la organización terrorista vasca).

El exmilitar argentino cumple prisión por su responsabilidad en torturas y desapariciones durante la última dictadura en su país (1976-1983), tiene ya 72 años y está detenido detenido hace veinte.

Trabaja 79 horas y media por semana como ordenanza en un almacén de objetos retenidos y cobra 279 euros por mes.

Desde 2016 goza de salidas transitorias para visitar a su familia en un pueblo de las sierras españolas.

Fue condenado como ex capitán por su implicación en dos vuelos de la muerte.

Fue él mismo quien se encargó, en el 2007, de relatar al juez Baltasar Garzón cómo las personas eran arrojadas vivas, desnudas y drogadas desde los aviones.

Precisó, además, que hubo extranjeros convocados para colaborar con la Fuerzas Armadas argentinas: “En los reglamentos figura los interrogatorios bajo acción compulsiva", dijo y explicó: “Figura tortura, directamente".

En la entrevista, el militar desdijo algunas de las confesiones que hizo anteriormente sobre el modus operandi de los vuelos de la muerte y su participación en ellos, así como dichos sobre el secuestro de bebés de embarazadas detenidas por la dictadura.

Al respecto expresó: “El procedimiento era totalmente distinto. El problema era, primero, los reglamentos militares vigentes, se pusieron en ejecución a partir de la orden del decreto presidencial de febrero del 1975 en Tucumán. Esos reglamentos los escribieron los militares argentinos con el asesoramiento de los profesores franceses que empezaron a dar clase sobre guerra antisubversiva.”

Estos procedimientos datan, según la teoría de Scilingo, dos años antes de su ingreso a la ESMA: según la sentencia de la justicia española en diciembre de 1976; su propia versión estuvo en la Escuela de Mecánica de la Armada desde el 7 de febrero de 1977 hasta el 16 de marzo de 1978.

A pesar de que ese plazo coincide con los vuelos de la muerte en los que está implicado, dijo que jamás lo dejaron participar porque escondía un asunto personal.

“Se me preguntó varias veces por qué tenía un problema con Emilio Eduardo Massera. El problema personal con Massera es que ordenó a los grupos operativos de la Armada que buscaran a mi hermana, que era integrante de un grupo montonero", dijo.

La Escuela Superior de Mecánica de la Armada, uno de los sitios donde ocurrieron las detenciones irregulares, las torturas, el robo de bebés, el asesinato y, en algunos casos, la última escala antes de los vuelos de la muerte.

Por último, Scilingo afirmó que las Fuerzas Armadas tenían un listado completo de las personas desaparecidas por esa fuerza, y que ese listado está en manos del Gobierno argentino, presuntamente en la Secretaría General de la Presidencia, pero no quiere revelarlo.

“¿Por qué no le exige al Gobierno argentino que dé a conocer el listado? Vaya y entrevístelo al señor presidente Macri, que dé a conocer el listado. ¿Sabe que a un jefe del Estado Mayor de la Armada le inventaron una causa porque quiso republicar lo que ya sabe el Gobierno Argentino?", dijo Scilingo al periodista que lo entrevistaba.