En un baldío de barrio Güemes, vecinos y organizaciones sociales lograron crear una huerta agroecológica que funciona como un proveedor de alimentos para un comedor, fuente de trabajo para jóvenes en situación de calle y centro de capacitación y educación.

La huerta está ubicada sobre la calle José Artigas a metros de la avenida Julio Argentino Roca. El espacio cuenta con gallinero, verduras de estación, generadores de compost e invernadero.

El baldío, convertido en Huerta. Foto: Satoshi Higa - Multimedio SRT
El baldío, convertido en Huerta. Foto: Satoshi Higa - Multimedio SRT

En total, siete personas, dos de ellas en situación de calle, obtienen ingresos de lo producido y muchos vecinos de la zona colaboran como voluntarios para el mantenimiento del lugar.

La iniciativa surgió en 2020, en plena pandemia. El Centro Cultural La Quadra convocó a Jardineros sin Fronteras  a pensar un espacio de inclusión para jóvenes y personas en situación de calle.

“Estaba el problema que al lado del Centro Cultural estaba este baldío. Nosotros le propusimos que el baldío podía ser una oportunidad de aprendizaje con las plantas y un vínculo con la naturaleza”, contó a cba24n Juan Orco de Jardineros sin Fronteras y técnico agropecuario.

Cómo construir una huerta en un baldío

Con la idea en mente, construir la huerta fue todo un desafío. Tras sacar escombros y otros materiales, Jardineros sin Fronteras debía pensar cómo crear un suelo donde las plantas puedan aferrarse ya que el lugar tenía el piso de concreto.

Entonces, decidieron “vestir” el suelo con 15 centímetros de chips de madera. “Luego empezamos a incorporar tierra, ramas y material seco y molido. Y así se fue armando, como una capa, que iba a permitir también el anclaje de algunas plantas”, agregó Orco.

El "vestido" del piso de cemento. Foto: Juan Orco.
El "vestido" del piso de cemento. Foto: Juan Orco.
El suelo, listo para plantar vegetales. Foto: Satoshi Higa - Multimedio SRT.
El suelo, listo para plantar vegetales. Foto: Satoshi Higa - Multimedio SRT.

Mientras el suelo se iba transformando, el baldío comenzó a funcionar como un centro de acopio de materiales donde se clasificaba y se vendían los residuos para reciclar.

Orco remarcó que el baldío fue pensado como un “espacio multifunción”. Otra de las alternativas, fue la fundación de una escuela agroecológica que actualmente se dicta una vez a la semana en formato de charla abierta para todo el público.

“Este espacio es un espacio de educación no formal, un patio de aprendizaje y producción. Esperamos que te vayas con experiencia, conocimiento y, por ahí, con un modelo que quizás ni lo vas a ver en las revistas, ni en Pinterest, pero que es un modelo que está al alcance de la mano”, dijo.

Junto a los talleres, se cultivan diferentes plantas y se crían gallinas ponedoras de huevos. Ahora, en invierno, la huerta tiene repollos, zapallitos, plantas aromáticas y otras ornamentales.

Los alimentos se suelen repartir entre los trabajadores del lugar y para el comedor de La Quadra que funciona todos los jueves.

Juan Orco manteniendo la huerta. Foto: Satoshi Higa - Multimedio SRT
Juan Orco manteniendo la huerta. Foto: Satoshi Higa - Multimedio SRT

“Quizá esto sea una alternativa chiquita, pero que le permite a la gente entender también que en el ciclo urbano se puede producir”, agregó Orco.

Además, la huerta ofrece servicios a privados como “hospital de plantas”. Por ejemplo, actualmente están cuidando y recuperando algunas plantas en mal estado que estaban en un bar.

“Nosotros hacemos como ese proceso de recuperación por el amor de la práctica, el vínculo con las plantas y bueno, las ponemos disposición y después dentro en una mecánica de oferta comercial o de intercambio”, dijo.

Brotes creciendo. Foto: Satoshi Higa - Multimedio SRT.
Brotes creciendo. Foto: Satoshi Higa - Multimedio SRT.

Un paradigma diferente

Yamila es vecina de Güemes y voluntaria de la huerta agroecológica. Ella se acercó al espacio porque necesitaba hacer algo vinculado al medioambiente.

“Me acuerdo patente en 2020 cuando se estaban incendiando todas las Sierras de Córdoba. Tengo una amiga en José de la Quintana donde se estaba incendiando. Entonces me pregunté: ‘qué hacemos con esto?’”.

Dentro de la huerta, Yamila colabora con varias tareas. Sin embargo, la preparación del compost es su favorita. “A mi me gusta hacer compost. La tierra me ha gustado desde siempre pero nunca tuve la oportunidad de aprender”, comentó.

Yamila cuidando las plantas. Foto: Satoshi Higa - Multimedio SRT.
Yamila cuidando las plantas. Foto: Satoshi Higa - Multimedio SRT.

Juan Orco plantea que la huerta es un espacio alternativo que propone otras formas de pensar la jardinería y la producción de alimentos.

“Pensamos en una jardinería ecológica que esté al alcance popular. En vez de esos jardines fastuosos con el césped impecable, todo de mercadito, pensamos en una en una jardinería disruptiva, más armoniosa con la naturaleza”, destacó.

La idea de convertir baldíos a huertas ya comienza a replicarse. Jardineros sin Fronteras ya tiene planificado otra huerta entre Argüello y Saldan junto a la participación de otras organizaciones.

Compostera. Foto: Satoshi Higa - Multimedio SRT
Compostera. Foto: Satoshi Higa - Multimedio SRT

“Nosotros lo que estamos pidiendo es apoyo institucional para que los jóvenes que pueden ir acompañando ese proceso de transformación tengan un ingreso mínimo. Nosotros venimos a saldar un vacío, no hemos inventado nada. Estamos recuperando cosas de la práctica de nuestros abuelos. No queremos poner solamente lindo un espacio abandonado”, concluyó.