Un equipo de investigación de la UNC concluyó que un buen estado de ánimo en las personas lactantes mejora la eficacia para la lactancia.

Esta investigación se centró en el consumo de bebidas durante el puerperio y determinó que el mate mejora el estado de ánimo y la lactancia. Por otro lado, el café tiene un potencial para aumentar el estrés, el insomnio y los problemas de memoria.

“La poca evidencia científica que existe en torno a la lactancia se centra, casi exclusivamente, en la o en el recién nacido. La mujer queda relegada a un segundo plano, en un momento clave de transición para ella, con repercusiones que pueden permanecer durante toda su vida”, explicó Elio Andrés Soria, investigador de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet-Inicsa), a UNCiencia.

Soria explicó que tras el parto, a nivel biológico, el cerebro se reconfigura para prestar atención a las necesidades del recién nacido. En medio de ese proceso, la mujer suele volver a trabajar con una enorme demanda socio-productiva.

El equipo de especialistas remarcó que la mayoría de los controles posnatales son ginecológicos: no indagan cómo se siente quien materna, si durmió bien o si está contenida.

El estudio analizó los datos de 619 personas gestantes que tuvieron sus bebés durante las dos primeras olas de Covid-19. Esa información fue comparada con la que aportaron 284 mujeres que tuvieron sus partos antes de la pandemia.

El artículo fue publicado en la revista científica Human Nutrition and Metabolism.

Bebidas

La investigación se centró en cuatro bebidas que tienen cafeína: gaseosas, té, café y mate. Como punto de partida, se consideró que todas esas infusiones debían regularse durante el embarazo y el puerperio ya que son psicoestimulantes.

“No podríamos prohibir el consumo de todas estas bebidas. El mate, por ejemplo, es una de las principales fuentes de agua y de antioxidantes en nuestra población. Es además un agente socializante. Teníamos que analizar la relación costo-beneficio”, advirtió Soria.

Uno de los primeros estudios determinóque el consumo de mate y café habían aumentado durante el aislamiento obligatorio. El primero creció de menos de un litro a casi un litro y medio por día. Mientras que el segundo lo hizo de 32 a 67 mililitros diarios, lo que equivale a una taza pequeña.

En trabajadoras esenciales y en las que hicieron home office, la ingesta fue mayor.

Ese aumento del consumo de café tuvo un efecto negativo que se tradujo en más insomnio, estrés, depresión y menor efectividad para la lactancia. En menor medida, el té tuvo un potencial similar. Mientras que en el mate fue a la inversa.

“Con la yerba mate mejoraron todos los puntajes para la depresión. A su vez, promovió la lactancia”, concluyó Soria.

Pero, ¿por qué estas bebidas generan diferentes efectos? 

“El té, el café y el mate derivan de diferentes plantas. Sus tallos, hojas o semillas tienen una batería enorme de componentes bioactivos. Estas sustancias de origen vegetal se llaman fitoquímicos y tienen distintos beneficios. Al ingerir estas plantas, las personas también incorporamos estos compuestos que generan actividad en nuestro organismo”, explicó el especialista.

El mate contiene polifenoles, sustancias antioxidantes que favorecen la recuperación de las células ante las demandas metabólicas. Las frutas, verduras (y en menor medida la yerba mate) son fuente natural de polifenoles que explicarían en parte su potencial antidepresivo.

“Hay estudios que destacan las cualidades del café, pero no en la gestación y en la lactancia. Creemos que en ese contexto hay que tener cuidado. No prohibir, sí tener cuidado”, advirtieron.

Entre las conclusiones, la investigación destacó que el bienestar de la mujer es fundamental para sostener la efectividad en la lactancia. Y alentó a que se realicen nuevos estudios que pongan el foco en la salud mental durante el puerperio.