Guillermo Galliano pasa su vida entre la ornitología, que desarrolla de manera aficionada, y la fotografía, de carácter profesional. En una excursión por el Parque Nacional Torres del Paine, en Chile, logró fotografiar a una familia de pumas en estado silvestre, el sueño de su vida.

Y escribió un texto emocionante en las redes.

BUSCANDO PUMAS 
 
Una vida esperando este encuentro. Uno de los deseos más anhelados que he tenido como fotógrafo de naturaleza. He recorrido sus hábitats toda mi vida. Los he tenido a escasos metros de mí sin poder verlos nunca.

Una Vez, en el Cerro Colorado, volvía por un sendero en donde miré el suelo y me sorprendí cuando vi que mi huella, en el barro de ida estaba pisada por la de una puma . Lo sentí muy cerca pero nunca me dejó que lo vea.

Desde muy chico, soñé con poder observar a este enigmático felino que está en la cumbre de la cadena alimentaria. Fue mi sueño de siempre, en cada salida para observar aves -solo o en grupo- siempre tuve la esperanza que ese sería el día en que -aunque sea de lejos- lo pudiera ver.
* EL ENCUENTRO
Pero claro, ha sido víctima durante siglos de la caza y, actualmente, de la pérdida de su hábitat en gran parte de la Argentina. 

En este momento estoy en el Parque Nacional Torres del Paine, en Chile, y aquí la situación es muy diferente debido a la conservación del hábitat de la especie y de sus presas naturales: en los últimos años aumentaron los encuentros con estos felinos en este territorio protegido. 

Y es por eso que decidí viajar hasta estas tierras australes y manejar más de 6000 km ida y vuelta desde Córdoba, con el único objetivo de poder fotografiar a un Puma.

Si bien en el Parque hay guías especializados -generalmente locales, verdaderos rastreadores de estos felinos-  en mi caso no los contraté y me aventuré a la búsqueda por mi propia cuenta. 

Comencé realizando preguntas a gente de la zona, a algunos puesteros. Mientras, fui observando el terreno y decidí subir a unas lomas para tener una mejor vista desde allí. En aquel lugar me encontré con Felipe, un fotógrafo y guía de aves, que en esta ocasión buscaba fotografiar pumas, en estado salvaje, al igual que yo.

Al ver el área demasiado tranquila, decidimos cambiar de sitio y recorrer un poco los caminos para ver si alguno se nos cruzaba, ya que solo se dejan ver cuando salen del pajonal.

Recorrimos caminos de tierra por algunas horas sin suerte y ya el sol iba poniéndose, dejando apenas una tenue luz.

Entonces, entre la vegetación baja que rodeaba a una laguna me pareció ver una figura que aparecía lentamente, era la de una  hembra que caminaba sin descubrirnos. 

En ese instante, su increíble aparición, produjo tanta adrenalina más los  los nervios hacían que mis manos no pararan de temblar, no de miedo si no de emoción. Un instante, y la presión de que en ese momento nada tenía que fallar:   ni mi cámara, ni yo. 

Me agaché y empecé a fotografiarla cuando, de pronto, descubro que entre sus patas asoman dos hermosas crías, de apenas unos pocos días de edad. Las cuales jugaba cerca de la madre.
 Yo ya no podía creer lo que estaba viendo.

Solo traté de concentrarme y conectarme con esas escenas de las que brotaba pura emoción. 
Al principio estaba lejos, pero inesperadamente, la madre cruzó el camino y comenzó a avanzar con sus crías hacia nosotros. De repente, la teníamos a unos 10 metros de distancia. Traté de calmarme y me tiré al suelo para tener un mejor encuadre. La puma se detuvo, olfateo el aire, nos miró como si nada y cruzó frente a nosotros para seguir lentamente su camino. Las crías la siguieron.    

Fue el momento de mayor tensión, estrés y alegría, que he vivido como fotógrafo en toda mi vida. 

He fotografiado tigres en la India y felinos africanos. Pero el Puma tiene otro valor para mí, porque esta experiencia, estas imágenes, son mi pequeño aporte para dar a conocer uno de los eslabones de nuestra naturaleza que no siempre, en Argentina, sabemos valorar y respetar.

He sido muy feliz por eso, y quería compartirlo con ustedes desde aquí, en las tierras del puma, al otro lado de la Cordillera de los Andes.

PUMAS Una vida esperando este encuentro. Uno de los deseos más anhelados que tuve como fotógrafo de naturaleza....

Publicado por Guille Galliano en Sábado, 15 de febrero de 2020