—¡Mamá, mamá, la Guada se fue! Se la llevó una nena grande como la tía Lucy.

El grito de Ema, de tres años, fue una alarma. Interrumpió la fiesta de cumpleaños que la tarde del 14 de junio se celebraba en la vereda de una casa de Barrio 544, al sur de la ciudad de San Luis.

Desde entonces, Guadalupe Belén Lucero, de cinco años, está desaparecida y hay un país que la busca: mide  1,10m y esa tarde vestía calzas rosas, botitas negras y una parka con capucha. 

El Ministerio de Seguridad de la Nación ofrece $2.000.000 como recompensa a quien aporte información útil para dar con el paradero de Guadalupe Lucero.
El Ministerio de Seguridad de la Nación ofrece $2.000.000 como recompensa a quien aporte información útil para dar con el paradero de Guadalupe Lucero.

"Nosotros sostenemos que cada vez que se pierde una persona hay que hacer un escándalo", dice Martin Giovio, de Red Solidaria, organización dedicada a la búsqueda de personas.

Desde 2012 el Ministerio de Seguridad registró 61.955 personas desaparecidas o extraviadas en el país, de las cuales se hallaron la mitad. Faltan 30.786.  O al menos, esa cantidad de denuncias activas. La ONG Missing Children Argentina busca en este momento a 110 niños y niñas y Red Solidaria se suma a esa búsqueda de menores y a la de 420 adultos.

En Argentina se registran 12000 casos por año, la mayoría se resuelven en horas. Pero Qué pasa con el resto? 

"Lo primero que hay que hacer es denunciar de manera inmediata en una Unidad Judicial o comisaría", dice María José Perez Brown, del Ministerio Público Fiscal. En Córdoba, y tras la desaparición de Paola Acosta en 2014, se elaboró un protocolo con directivas para la toma de esas denuncias. “Los primeros testimonios pueden ser definitivos para la investigación", dice.  

EL ESTADO QUE BUSCA GENTE

En 2015, Argentina creó el Sistema Federal de Comunicaciones Policiales (Sicop), una plataforma a la que están integradas las policías de todos los distritos y las cuatro fuerzas federales y permite retransmitir a nivel nacional todos los casos de personas desaparecidas en tiempo real. Un año después se creó el Sistema Federal de Búsqueda (Sifebu), que depende del Ministerio de Seguridad de la Nación.  

Leticia Risco, coordinadora, dice a cba24n.com.ar que el Sifebu ayudó a “dejar de lado prácticas policiales que no estaban escritas pero que se hacían”. Por ejemplo, es un mito que hay que esperar 24 o 48 horas para hacer una denuncia. “Las primeras horas son esenciales”, remarca. Pero eso no siempre se cumple y se paga caro. 

Leticia Risco, coordinadora del Sistema Federal de Búsqueda (sifebu)

El sábado 3 de julio desapareció en Pirané, Formosa, Juan Angel Romero, de 9 años. Sus familiares dicen que fueron a la policía y les dijeron que había que esperar 24 horas para radicar la denuncia. Fue hallado muerto 4 días después. 

El Sifebu también intenta federalizar la búsqueda de personas NN. Concentra los registros dactiloscópicos recogidos en comisarías, hospitales, morgues, y los cruza para encontrar coincidencias, con la colaboración del RENAPER. Algunos resultados son increíbles. 

Mariela Tassat tenía 15 años y desapareció en Buenos Aires tras caer a las vías del tren. Su mamá la buscó durante 10 años. El cruce de datos del SIFEBU permitió saber que había muerto el mismo día del accidente y que había sido inhumada como NN.

En un hospital de Paso de los Libres vivió por años un hombre con retraso cognitivo al que llamaban Juancito. El Sifebucruzó sus huellas con material que acababan de recibir de Córdoba y saltó una coincidencia. Alguna vez había sido prontuariado aquí en situación de calle. Gracias al RENAPER se logró saber que “Juancito” era Carlos Alberto Alvear y que había sido denunciado como desaparecido en Santa Fé 29 años antes. Su familia se enteró de que estaba vivo en vísperas de navidad.

GENTE QUE BUSCA GENTE

Otros actores importantísimos en la búsqueda son las ONG como la Red Solidaria o Missing Children en el caso de los chicos. “Nuestra tarea tiene tres ejes: difusión, contención de la familia y colaboración con las fuerzas de seguridad aportando los datos que nos llegan”, relata Ana Llobet, presidenta de Missing Children. 

Nora Llobet, presidenta de Missing Children

Fueron pioneros en la difusión de fotos de niños desaparecidos en facturas de servicios o resúmenes de cuenta La estrategia se extendió ahora a redes sociales, internet y hasta sellaron convenios con empresas para que las imágenes aparezcan en productos. 

La mamá de Sofia Herrera, la nena desaparecida en Río Grande en 2008, les mandó una carta conmovedora porque había visto en el super una caja de leche con la cara de su hija. “Nunca cortamos el contacto con los familiares; quien perdió un hijo, necesita escucha, compañía y contención que a veces no encuentran en juzgados o comisarías”. 

La Red solidaria opera con todas las edades y manejan un grupo en WhatsApp llamado “Alerta solidario” integrado por más de 5000 personas de 250 localidades. “Cada vez que tenemos una desaparición”, dice Martin Giovio, director de la Red, “disparamos la alerta entre todos los miembros”. Para difundir una imagen de un niño se debe contar con la autorización familiar. “Sabemos que estamos vulnerando un derecho al publicar su foto, pero es para restituir otro muy superior”, dice. 

 C.M. tenía 16 años cuando se fue de su casa, en Santa Fe, en diciembre de 2009. En Misiones, un comerciante que solía exhibir al azar en su vidriera las fotos de Missing Children, un día elige la suya. Un cliente lo reconoció, el chico estaba con una familia vecina. Había llegado diciendo que era huérfano. Después se supo que se había escapado de la casa porque su padre le pegaba. 

QUIÉNES DESAPARECEN

Hay de todo: gente con problemas psiquiátricos que termina en situación de calle, pequeños que se alejan de su hogar y se desorientan, personas violentadas que huyen, actos de rebeldía adolescente , y más.

“Últimamente aumentaron casos de chicas adolescentes que se van de la casa por violencia o abuso”, dice Leticia Risco. En esos casos, cuando aparecen no se la reintegra a su hogar sino que debe Senaf para analizar el caso. Desde Missing Children coinciden con el diagnóstico, “en nuestro ranking de 4 o 5 casos por día -cuenta Llobet-, primero están las menores adolescentes y después lo que se llama secuestros parentales; padres o madres que se llevan a los hijos con rumbo desconocido, incluso al exterior, sin el consentimiento del otro progenitor”. 

En junio de 2016, Abril y Julieta Tomasella de nueve y cuatro años, se perdieron en Goya, Corrientes. Su madre se las llevó junto con su pareja. Su padre, Lucio Tomasella, las buscó con desesperación. Intervino el Estado, Missing Children, Infancia Robada de la Hermana Marta Pelloni. En 2017 se supo que estaban en Venezuela. Se emitieron alertas rojas para la madre y su pareja, fueron detenidos y liberados a los tres días. Lucio aún espera reencontrarse con sus hijas. 

ALERTA SOFIA

El Alerta Sofía nació inspirado en la alerta Amber, creada en Estados Unidos en 1996 y en homenaje a Sofía Herrera, la niña desaparecida en el sur en 2008. Solo se activa se sospecha que la vida del niño o niña corre riesgo inminente. La imagen con la información y el  número 134 para brindar datos, son viralizados. La idea es que todo el país se sume a la búsqueda.

Desde que se creó la Alerta Sofía solo se activó tres veces: con Abril Caballé, desaparecida en 2019 en Punta Indio y encontrada días después; con Maia, la pequeña que en plena Pandemia se la llevó un vecino en bici. El tercer caso es Guadalupe Belén Lucero. Es decir que ahora mismo está activa.

 “Son casos muy bien definidos y que, además de alertar a toda la población con la rápida difusión de los datos, nos permiten contar con los recursos que tanto el Estado nacional como los provinciales puedan aportar”, explica Leticia Risco- “Por ejemplo, si necesitamos perros rastreadores y Córdoba tiene los mejores, se los pedimos, si necesitamos una avioneta particular y Chaco la tiene, se la pedimos”. 

Bruno Gentilletti desaparecido en Santa fe hace 24 años; Maria Cash desaparecida durante un viaje al Norte en 2011; Marita Verón, presunta víctima de trata, desaparecida en 2012; Sofía Herrera desaparecida en un camping de Río Grande en 2008; Nicolás Flores de Río IV, aún desaparecido pese a que hay condenados por su muerte; Delia Gerónimo Polijo, desaparecida en 2018 en Traslasierra cuando volvía de la escuela. 

Nombres recordados a los que se suman muchísimos otros de los que nada se sabe. Los consultados coinciden en que las búsquedas nunca paran. Caen en intensidad, pero siempre aparece un dato nuevo, una versión, un testigo, una pista que vale la pena seguir.