Según los datos que se desprenden de una encuesta nacional realizada en junio de este año por la Fundación Colsecor sobre “Bienestar y Calidad de Vida en ciudades argentinas”, los habitantes de las localidades de menor cantidad de habitantes, reflejan tener una vida más completa y armoniosa que en las ciudades grandes.

El estudio que se realizó sobre 170 ciudades y pueblos del país, incluyó 1.525 casos de personas que respondieron un cuestionario de unas 70 preguntas sobre diversos parámetros cualitativos y cuantitativos tendientes a conocer su situación particular en torno a la sensación de bienestar o calidad de vida.

A nivel metodológico, la encuesta realizó la recolección de datos a través de la tecnología CAWI (computer asisted web interview) sobre 1.525 casos. Tiene un error muestral de +/- 2,5% y dividió a las localidades analizadas en cuatro estratos: pueblos de menos de 1.000 habitantes; ciudades pequeñas de entre 1.000 y 35.000 habitantes; ciudades intermedias de entre 35.000 y 70.000 habitantes y ciudades de más de 100.000 habitantes.

“En general, más de un 20% de las respuestas fueron a favor de una mejor calidad de vida en los pueblos más chicos. Entre el amplio abanico de elementos que refieren a la sensación de ´bienestar´ o mejor ´calidad de vida´, algunos de los parámetros detectados fueron: sentirse cerca de la familia y los seres queridos, sentir mucho menos el peso del estrés, no sentir demasiada inseguridad y tener mucho menos preocupaciones”, explicó el consultor y politólogo Mario Riorda a la Crónica Matinal de Canal 10.

Bienestar emocional

El especialista que formó parte del equipo que realizó la encuesta, aseguró además que en los habitantes de localidades pequeñas también se detectaron preguntas favorables respecto a cuestiones vinculadas al bienestar emocional como “levantarse con optimismo, menor sensación de pesadumbre por problemas y menor sensación de soledad”.

Riorda especificó también que la gente en los lugares pequeños tiene una mayor valoración positiva respecto de prestaciones, servicios públicos y desarrollo laboral.

La intención de mudarse

El especialista en comunicación, explicó que, en cuanto a la idea de flujos migratorios potenciales, “el estudio mostró que la gente de localidades más grandes, manifiesta una intención de trasladarse a localidades más pequeñas, preferentemente pueblos. Esto es una constante en el estudio”.

“Si comparamos las chances de que la gente se quiera mudar desde lugares chicos a ciudades grandes o desde grandes urbes a pueblos, claramente esta segunda opción es la que prevalece de manera muy importante en la encuesta, salvo en algún sector juvenil específico, pero incluso ahí también es menor porque, al menos por este año, se puede estudiar de manera remota en las universidades desde las localidades pequeñas también. Ese flujo migratorio inverso, que no es menor y rompe con una tradición mundial y argentina, obliga a un pensamiento federal por lo que debería ser tenido en cuenta”, detalló Riorda.

Calidad de vida: pueblos vs ciudades

Según explicó el consultor, “la calidad de vida es el gran hallazgo de la encuesta, uno la presupone en términos generales como una manera de obtener “paz”, pero el estudio muestra que hay muchas otras cosas asociadas a esa idea”.

En ese sentido, Riorda puso como ejemplos que en las localidades pequeñas hay mucha más participación activa en instituciones sociales que refleja en la gente mayores “ganas de participar y sentirse parte de la comunidad”.

“Por otra parte, las prestaciones de servicios, incluyendo los básico como Salud, Educación y nociones de “disfrute”, están mejor valoradas en los pueblos que en las ciudades”, aseguró Riorda.

Como contrapartida, el trabajo muestra que, en las grandes urbes, las acciones que se manifiestan muy por encima de los pueblos, son la educación universitaria; las prestaciones de salud de alta complejidad; y algunas ofertas culturales.

“Los pueblos tienen a su favor la conciencia ambiental, el concepto de orden y de planificación del espacio público, la prestación de servicios municipales y cooperativos e incluso cuestiones más actuales como la compra de productos de manera digital, hoy existen las mismas chances de realizar compras on-line en una ciudad o en pueblos, lo que rompe algunas asimetrías que estaban muy instaladas”, cerró Riorda.